Opinión

Falta mucho por hacer para tener un mercado interno fuerte

 
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Diversos funcionarios del Gobierno Federal han mencionado en los últimos meses que el reciente dinamismo de la economía nacional, la cual creció en su Producto Interno Bruto (PIB) a una tasa de 2.6% en el tercer trimestre de este año, se debe principalmente al fortalecimiento del mercado interno. Argumentan que esto ha sido gracias a la recuperación del salario mínimo en términos reales durante los últimos tres años, algo que no sucedía desde 1976.

De acuerdo con cifras oficiales, el salario mínimo general del país pasó de 60.75 pesos en diciembre de 2012 a 70.10 pesos en octubre de 2015, lo que representa un incremento nominal de 14.01%, y una vez que le descontamos el efecto del incremento de los precios nos da un aumento de 5.98% en términos reales. Desde luego que si tomamos en consideración que el aumento en el precio de los alimentos, bebidas y tabaco entre diciembre de 2012 y octubre de 2015 fue de 12.9% entonces la recuperación del salario mínimo ha sido mucho menor, pero dejemos de lado este asunto por el momento.

La recuperación real del salario mínimo en términos generales es una excelente noticia; sin embargo, las cifras de INEGI provenientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran una realidad muy diferente para la población ocupada en México ya que de 2012 a la fecha han aumentado de manera considerable las personas que ganan menos de tres salarios mínimos mientras que los de mayores ingresos son cada vez menos, tal como veremos más adelante.

De acuerdo con los resultados trimestrales de la ENOE, la población ocupada en México pasó de 49.275 millones de personas en el tercer trimestre de 2012 a 50.734 millones en el mismo trimestre de 2015, lo que representa un aumento de 1.459 millones de personas, o un crecimiento de apenas 3% en tres años. Cabe señalar que estas cifras contrastan con las publicadas por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), las cuales dan cuenta de que entre septiembre de 2012 y el mismo mes de 2015 el número de trabajadores asegurados creció en 1.875 millones de personas. ¿Cómo es posible que aumenten más los trabajadores asegurados que los empleos totales en el país?

Pues esto se explica porque buena parte del aumento de los trabajadores asegurados es por la regularización del empleo y no necesariamente representan empleos nuevos, como lo anuncia el gobierno federal.

Volviendo a los resultados de la ENOE, tenemos que entre el tercer trimestre de 2012 y el mismo trimestre de 2015, la población ocupada que no recibe ingresos pasó de 4.077 millones a 3.747 millones, lo que representa 329,418 personas menos y esto es una buena noticia; pero lo preocupante es que los que ganan hasta un salario mínimo al día aumentaron en 92,925 personas al pasar de 6.787 millones a 6.880 millones; mientras que los que ganan entre 1 y 2 salarios mínimos crecieron en 1.431 millones al pasar de 11.412 millones a 12.844 millones de personas. Por su parte, la población ocupada que gana entre 2 y 3 salarios mínimos pasó 10.597 millones a 10.817 millones, un incremento de 219,663 personas.

Como ya se mencionó, el problema es que los que ganan entre 3 y 5 salarios mínimos disminuyeron de 7.416 millones a 7.242 millones, una caída de 174,292 personas; y lo que es peor es que los que ganan más de 5 salarios mínimos pasaron de 3.895 millones a 3.244 millones de personas, lo que representa 329,418 personas menos.

De esta manera, es preocupante que hace tres años la población ocupada que gana más de tres salarios mínimos representaba el 23% del total, mientras que ahora representa sólo el 20.7%. Paralelamente los que no reciben ingresos o ganan menos de tres salarios mínimos pasaron de 66.7% en el tercer trimestre de 2012 a 67.6% en el mismo trimestre de 2015.

Ante estos datos, ¿podemos hablar de una mejoría sustancial en el mercado interno? Queda claro que no, ya que aunque haya aumentado el salario mínimo en términos reales, ha habido un deterioro en la calidad de los puestos de trabajo, tal como se aprecia en las estadísticas de la ENOE.

Por su parte, llama la atención que el INEGI da cuenta de una población ocupada total de 50.734 millones, mientras que el número de trabajadores registrados ante el IMSS es de apenas 17.908 millones al mes de septiembre de 2015, lo que significa que el 64.7% de la población ocupada en México está en la informalidad o no goza de los beneficios de la seguridad social.

¿Qué se debe hacer entonces por parte del Gobierno Federal para mejorar esta situación? Sin duda se debe trabajar para fortalecer aquellos sectores productivos intensivos en mano de obra, ya que es en ellos donde se concentra la fuerza laboral en el país. No es correcto el querer implementar una política industrial en la que se le dé prioridad a las actividades manufactureras de vanguardia y alta tecnología, las cuales generan alto valor agregado pero que requieren de poca mano de obra. Tampoco es justo que a estos sectores se les dé toda clase de apoyos para incentivar su instalación en las diversas entidades del país, y paralelamente se le limiten a los sectores tradicionales como calzado, vestido, textil, mueble, entre otros.

Por su parte, es necesario que los beneficios de las reformas estructurales, que harán más competitiva a la planta productiva del país, bajen a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), y no sólo se queden en las grandes. En este sentido, los costos más bajos de la energía, el acceso al financiamiento a tasas más bajas, así como las acciones de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) deben impactar positivamente a todas las empresas.

El gran reto debe ser socializar el aumento de la productividad en todos los sectores de actividad, y para ello también es importante poner un alto a las prácticas predatorias realizadas por las grandes cadenas comerciales, las cuales no respetan el Código de Buenas Prácticas de la Secretaría de Economía, y con ello merman más y más los márgenes de rentabilidad de la planta manufacturera nacional, exigiéndoles descuentos y márgenes que no le piden a sus proveedores extranjeros.

Es fundamental también que se amplíen los apoyos que da el Programa para Impulsar la Competitividad de Sectores Industriales (PROIND), los cuales buscan facilitarle a las empresas la adquisición de maquinaria y equipo con el fin de que éstas sean más productivas. Este programa ha sido un gran acierto del Gobierno Federal, pero desafortunadamente su impacto ha sido limitado por el poco presupuesto del que dispone y las dificultades técnicas que implica armar el expediente para la Secretaría de Economía por parte de las empresas.

Otro aspecto que se debe ajustar, aunque ya tendrá que ser hasta el 2017 porque el Paquete Económico 2016 ya quedó aprobado, es el marco fiscal para que se incentive aún más la contratación de personal y la adquisición de maquinaria. En este sentido, ha habido muchas propuestas por parte del Colegio de Contadores Públicos, así como de organismos como CONCAMIN, muchas de las cuales no han sido atendidas por parte de la autoridad fiscal del país.

A manera de conclusión podemos señalar que hay una gran asignatura pendiente en materia laboral y salarial en México, la mayoría de la gente gana muy poco y definitivamente no vamos por el camino correcto, tal como lo muestran las estadísticas de INEGI. Debemos tener presente que la razón por la cual no fuimos incluidos en el grupo de países BRICS es porque, a diferencia de ellos, nosotros no contamos con un mercado interno fuerte y dependemos del comercio exterior y la inversión extranjera para crecer. Por ello es importante lo que aquí menciono y he señalado en pasadas entregas respecto a también equilibrar la balanza comercial de nuestro país con las naciones asiáticas, en especial con China. Así pues, si queremos tener un mercado interno verdaderamente fuerte que sea motor de crecimiento económico, la prioridad debe ser la creación de empleos de calidad y bien remunerados.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.com

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