Opinión

F1: buenos para la fiesta, ¿y luego?

1
   

    

F1

Estuve fuera de la ciudad de México antes y durante la fecha de la Fórmula 1 que se celebró en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Encima, si en otros deportes soy villamelón, en lo de los autos lo mío es la total ignorancia. Quizá por lo anterior, me pareció reveladora una información de The New York Times sobre esa carrera.

Por principio, es de destacar que se trata de una nota positiva, de información elogiosa sobre México en la prensa internacional. “Los mexicanos demuestran lo que un fin de semana de Gran Premio puede ser”, se titula la pieza de Brad Spurgeon.

En el cuerpo de la información, desde Lewis Hamilton hasta comentaristas extranjeros, pasando por directivos de escuderías, destacaron que el ambiente fue único, que los fanáticos, y la ciudad en pleno, según el reportero, provocaron que la fecha se viviera de manera excepcional.

En las redes sociales había expresiones igualmente elogiosas. Si todo salió más que bien, si está demostrado que CIE es una empresa de primer nivel en cuanto a organización de eventos internacionales, si la ciudad se volcó, si las autoridades facilitaron las cosas, si todo mundo se puso en el mood, ¿no sería obligada una reflexión el cómo potenciar acontecimientos parecidos y/o similares? ¿No debería haber un debate sobre cómo lograr que nuevos eventos subrayen en el extranjero que la fiesta a la mexicana bien vale la pena un viaje a nuestro país? 

Hay que acreditarle a Miguel Ángel Mancera que quizá lo suyo lo suyo sea lo socialité. Por una vez esto no es una crítica, sino la propuesta de que encamine sus energías a dotar a la capital de un proyecto claro de vocación turística. El jefe de Gobierno, que se ve de lo más cómodo en alfombras rojas, podría caracterizarse como el gran anfitrión chilango. Juro que no es sarcasmo.

Sé que algunos dirán que de hecho eso ha tratado de hacer Mancera cambiándole de nombre al DF por el impronunciable CDMX. Pero no me queda claro que tenga una propuesta más allá de lo cromático.

Porque una cosa es que se haya confirmado que a los mexicanos nos sale bien la fiesta y el ser anfitriones, y otra es pasar al siguiente nivel. Esto último requiere de mucho más que poner letrerotes por doquier y hacer ferias en el Zócalo o el Paseo de la Reforma.

El jefe de Gobierno tendría que convertirse en un campeón de la idea de que los servicios cuentan.

Calles de barrios icónicos –ya no digamos de toda la ciudad– llenas de baches, colonias enteras con iluminación deplorable, ausencia total de señalética sobre lugares históricos o turísticos, desorden en salidas del Metro por suciedad y ambulantaje, permisividad ante abusos de taxistas, y ante agresiones de estos a clientes y choferes de Uber, falta de aplicación de la ley sobre locales donde está permitida la vida nocturna y donde no, protección del patrimonio, y una regulación de marchas para mejorar la movilidad podrían ser algunas de las materias que Mancera podría comprometerse a mejorar como parte de un proyecto incluyente, que se debata y apropie por los más, que haga de la CDMX sinónimo permanente de gran experiencia para el turista.

Se da por descontado que si la inseguridad empeora, lo de Mancera en alfombras rojas del 007 sólo podrá ser calificado de frivolidad antes que de promoción turística.

En todo caso, si salió bien por qué no aprender de eso. Por qué no hacerlo una industria más allá de la pachanga.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
¿Internet para todos por mandato ciudadano?
Sobres de 300 mil pesos al mes para asambleístas
Coahuila y el populismo taurino