Opinión

Extraordinario

 
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mariguana, Uruguay, AP

Que siempre sí. Que ahora sí van a trabajar en sacar los pendientes legislativos –urgentes– dijeron ayer los coordinadores parlamentarios del PRI, PAN, PRD y PVEM. Hasta bromearon respecto a las diferencias y los choques.

Al más puro estilo priista, el senador Emilio Gamboa dijo: “nosotros sí queremos Ley Anticorrupción”. Son “ellos, los del PAN y el PRD que tienen la mayoría quienes han bloqueado la iniciativa”. ¡Vaya cinismo!

Existe registro de las negativas, retrasos, plantones –a la cita del Parlamento abierto– protagonizadas por el PRI y el Verde para discutir de forma abierta y transparente los postulados en torno a la Ley Anticorrupción. Pero bueno, de lo que se trata es de echarle la culpa al vecino y de que la ciudadanía, confundida, desinformada, recoja lo que buenamente pueda o crea. Es una guerra de declaraciones: fueron ellos, no fueron ustedes, y así, hasta ver quién les cree.

Lo hemos señalado aquí en varias ocasiones, la prioridad máxima a nivel ciudadano de aprobar un paquete legislativo global e integral –que implica la transformación de códigos y leyes existentes– y resulte en el Sistema Nacional Anticorrupción. No es para mañana, don Emilio –el senador Gamboa propone un periodo extraordinario para julio– sino que se trata de una necesidad inmediata. El mayor reclamo ciudadano a este gobierno y al Congreso es concretar un nuevo marco jurídico que combata, castigue, restrinja enérgicamente la corrupción.

No lo hicieron en el periodo ordinario a pesar de la movilización y las miles de firmas por parte de organizaciones civiles, veamos si ahora, con la presión y la creciente demanda ciudadana, pueden construir algunos acuerdos.

El senador Miguel Barbosa, del PRD, impulsa un calendario para ajustar la agenda dictaminada para el extraordinario antes del 28 de mayo. Es decir, abordar los temas y discutir los criterios fundamentales previo a las elecciones de junio.

Pareciera que el PRI y el Verde, en un intento por inocular los comicios, pretendieran llevar los debates hasta después de las elecciones de junio y evitar que la factura política de retrasar, entorpecer o edulcorar la Ley Anticorrupción, tuviera efecto en estas elecciones.

Imagine usted que esto hubiera estado vigente al momento en que gobernadores como Duarte el de Veracruz, o Duarte el de Chihuahua, enfrenten procesos electorales severamente críticos a sus gestiones. La única esperanza es que de aprobarse esta ley, pueda estar en activo para cuando estos paladines del buen gobierno y la honradez concluyan sus gestiones y sean llamados a cuentas. Tal vez para entonces el PRI ya no pueda cubrirlos con el habitual halo de protección y evitar que exista un impacto directo en el resultado de las votaciones. Pero no habrá marcha atrás. Y aquellos funcionarios que han actuado indebidamente, han torcido la ley, se han beneficiado de negocios y sociedades, entregarán cuentas tarde o temprano.

Otros puntos vitales en la agenda del extraordinario serán el Mando Único, llamado ahora mando mixto, para defender un esquema híbrido de entidades y municipios donde subsistan policías que respondan a los presidentes municipales.

Una vez más, como sucede bajo el aberrante régimen de 'usos y costumbres', construiremos un marco jurídico de excepciones, que permita ejercer el mando desde el gobierno estatal de manera uniforme a todo el estado en unos casos, y permita al mismo tiempo policías municipales autónomas en otras entidades. Todo por complacer a los defensores del 'municipio libre'.

El tema de la mariguana será otro de los ejes temáticos del periodo extraordinario.

Dos caminos se vislumbran hasta ahora: uno que discuta el uso científico y clínico de la droga para efectos medicinales y terapéuticos, y otro, por separado, que debata en torno al gramaje permitido para usos recreativos. Es sano y eficiente separar las vertientes del debate, porque de otra forma la medicinal es víctima obstaculizada por la recreativa.

Han acordado –¡milagro!– los señores legisladores caminar por comisiones, dictaminar posturas y ahí definir consensos o desacuerdos para luego ir al Pleno del periodo con dictámenes revisados. Así debiera haber sido desde el principio.

A ver si ahora cumplen.

Twitter: @LKourchenko

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