Opinión

Exportaciones agroindustriales a la baja

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café

En el transcurso de 2015 se ha registrado una desaceleración del crecimiento de las exportaciones, las cuales fueron un motor de la (magra) expansión de la actividad económica durante el bienio anterior.

Además de la drástica reducción de las ventas al exterior de petróleo, todas las no petroleras muestran una disminución del crecimiento tanto a tasa anual como mes a mes. Por su peso relativo en las exportaciones totales (del orden de 88 por ciento) preocupa la tendencia correspondiente a las manufactureras, cuya tasa de crecimiento disminuyó de 7.2 por ciento en 2014 a 3.0 por ciento en los primeros cinco meses de 2015.

En este año el incremento anual se redujo de 5.5 por ciento en enero a 3.0 por ciento en mayo. A los niveles actuales, cada punto porcentual de reducción del crecimiento significa dejar de exportar cerca de tres mil 300 millones de dólares anuales.

Aunque no con la importancia relativa de las de la industria manufacturera en el comercio total, las exportaciones agropecuarias y agroindustriales también han observado un comportamiento a la baja pero menos acentuado que aquéllas: mientras que en 2014 se incrementaron 8.3 por cient, en enero-mayo de este año lo hicieron en 7.1 por ciento, también con una reducción mes a mes. Sin embargo, a diferencia de las exportaciones del sector secundario –que dependen de la actividad económica internacional, en particular de la de Estados Unidos–, las del sector primario y agroindustrial enfrentan problemáticas internas de corte “estructural” y, a pesar de su baja participación relativa en el total (4.0 por ciento), su incidencia en los segmentos de población de menores ingresos es elevada. Tres casos de exportaciones mexicanas “emblemáticas”: la cerveza, el tequila y el café.

La reconformación de la industria cervecera en México, con las adquisiciones primero de Cuauhtémoc-Femsa y después de Modelo, ha implicado cambios en sus estrategias de ventas al exterior, que incluyen ajustes de marcas y de mercados. En el corto plazo ello se ha traducido en una desaceleración del crecimiento de las exportaciones (de 23.3 por ciento en enero a 18.5 por ciento en mayo) que, según han anunciado las empresas, anticipan revertir en el segundo semestre del año. Ojalá sea el caso ya que ese sector, además de que representa el producto de exportación agroindustrial más importante del país, involucra a 55 mil productores de cebada en el Bajío y en el Altiplano, la mayoría pequeños en zonas de temporal.

En el caso del tequila, la extraordinaria expansión de las ventas al exterior en los últimos años parecería estar alcanzando un techo; en 2015 el crecimiento se redujo a la mitad (de 12 por ciento a 6.0 por ciento) tanto por la presencia de destilados “pirata” en los mercados internacionales –que utilizan la marca tequila a pesar de la denominación de origen– y de restricciones a las exportaciones mexicanas con todo y acuerdos de por medio (i.e. China) como por una baja en la producción nacional (10 por ciento en el primer semestre de este año). No hay duda de que se requieren nuevos mecanismos para reordenar y reimpulsar la cadena agave-tequila, en la que participan más de 33 mil productores de la materia prima.

Por otra parte, las exportaciones de café –marginales en el comercio exterior al representar sólo 3.0 por ciento de las agropecuarias, pero que involucran a más de 500 mil productores en las entidades más pobres del país– disminuyeron su tasa de crecimiento de 16 por ciento en enero a sólo 0.6 por ciento en mayo de 2015, debido a la doble combinación de caída en el precio internacional (10.6 por ciento en el periodo) y de la producción (20 por ciento) como consecuencia de la “roya del café”, plaga que afecta a los estados del sureste y que no se ha atendido adecuadamente.

La sustentabilidad de las exportaciones del sector agroindustrial requieren cambios de fondo: infraestructura de comercialización, normatividad interna que garantice estándares de calidad, acciones efectivas de política comercial y atención de aspectos sanitarios y enfermedades, entre otros. La recuperación del dinamismo de la economía mundial no será suficiente.

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