Opinión

Exención del ISAN e IVA para automóviles eléctricos e híbridos

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El PVEM presentó ante el pleno de San Lázaro una iniciativa con proyecto de decreto que adiciona diversas disposiciones de la Ley Federal del Impuesto sobre Automóviles Nuevos “ISAN” y de la Ley del Impuesto al Valor Agregado “IVA”, donde propone generar incentivos fiscales que le permitan a un número mayor de mexicanos acceder a vehículos más eficientes, que además de generar un ahorro considerable haga posible disminuir sustancialmente la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Jesús Sesma, diputado del Verde, precisó que debe darse un beneficio fiscal importante para quienes decidan adquirir automóviles eléctricos nuevos e híbridos al exentarlos del pago del Impuesto sobre Automóviles Nuevos (ISAN), combinado con una exención aplicada de modo proporcional al costo del vehículo, del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Expuso, el también coordinador de la bancada de ese partido en la Cámara Baja, que la propuesta sugiere que vehículos que no excedan los 450 mil pesos se exenten del pago del ISAN y del IVA y los que tengan un costo mayor a esa cantidad se les conceda una exención del 50%.

De hecho, la mayoría de las bancadas representadas en esta Cámara ven con buenos ojos la propuesta del PVEM; sin embargo, también es una realidad que la efervescencia política que se vive en torno a las elecciones del próximo 5 de junio en 12 estados de la República para elegir gobernador podría frenar un eventual acuerdo.

La iniciativa plantea una solución de fondo para enfrentar las contingencias ambientales, y sugiere a las autoridades de nivel federal como de los seis entidades que integran la Comisión Ambiental de la Megalópolis a impulsar el uso de automóviles eléctricos para erradicar la polución de una de las regiones más pobladas del planeta.

Los automotores son los responsables de la mayor emisión de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles a la atmósfera, por este motivo en diversas latitudes del mundo nos encontramos con una tendencia al incremento de los impuestos hacia los vehículos más contaminantes, restricciones de emisión de CO2 en los de nueva producción, así como subvenciones a los más respetuosos con el medio ambiente.

Por ello, el uso de automóviles híbridos y eléctricos representa una excelente alternativa para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, al mismo tiempo que puede potenciar la sustitución del parque vehicular más antiguo y altamente contaminante por vehículos más eficientes y tecnológicamente sustentables.

Los automotores eléctricos no generan ningún tipo de emisiones durante su utilización, evitando, por tanto, la emisión de gases contaminantes en el ámbito urbano que tan necesario resulta para mejorar la calidad del aire de las ciudades y para la salud de los ciudadanos que en ellas habitan. Además, la ausencia de contaminación acústica generada por el funcionamiento del motor de combustión interna, permite disminuir el nivel de ruido emitido por el vehículo en movimiento, mejorando en general la calidad de vida de las ciudades.

Asimismo, el impulso al transporte eléctrico ayudará a reducir de forma directa la dependencia energética de los hidrocarburos. No podemos soslayar que la era de los combustibles fósiles se cerrará gradualmente en las próximas décadas y no existe vuelta atrás.

El uso de un vehículo eléctrico supone un importante ahorro para el bolsillo del consumidor. Su principal ventaja económica proviene del tipo de energía que utiliza: la electricidad. Es mucho más barato recargar un coche eléctrico que llenar con gasolina el depósito de un coche de combustión interna. Por tanto, el gasto inicial que supone la compra de un coche eléctrico se amortiza en el largo plazo gracias al ahorro en combustible.

Aparte del ahorro mencionado, los coches eléctricos tienen un importante ahorro en mantenimiento, al no tener aceites ni otros lubricantes, menos filtros, un escaso desgaste de frenos y ausencia de transmisiones mecánicas, entre otras cosas. Además, la eficiencia energética del vehículo eléctrico es casi el doble que el de combustión interna. Un coche eléctrico puede llegar a tener una eficiencia del 60% frente al 20% de los motores convencionales.

No obstante lo anterior, hasta ahora la combinación de varios factores, como una todavía incipiente oferta, la ausencia de puntos de recarga energética y el elevado costo que representa un automóvil eléctrico para la mayoría de los ciudadanos, han provocado que la demanda de los mismos sea aún muy baja en nuestro país.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades federales por incentivar el uso de autos eléctricos en el país, su penetración no termina de cuajar en el mercado mexicano, pues apenas existen alrededor de 200 vehículos de este tipo en circulación, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.

Este monto representa apenas 0.0007% del total de vehículos registrados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que alcanzó 26.1 millones de autos al cierre del año pasado.

Resulta evidente, ante el alto costo de estos vehículos, generar estímulos fiscales que verdaderamente incidan en un cambio de fondo en la reducción de la emisión de contaminantes a la atmósfera, pues sólo a través de un impulso firme y decidido a este tipo de automóviles es posible generar un cambio sustancial.

Tal es caso de España que a través de la implementación del Plan PIVE, de incentivos a la compra de coches energéticamente eficientes, ha logrado poner en circulación una cantidad significativa de vehículos eléctricos.