Opinión

Europa: poco crecimiento lleva al extremo político

Europa tuvo elecciones parlamentarias para escoger a los distintos representantes nacionales. Esta zona del mundo ha estado batallando con la crisis financiera global que se inició en el segundo semestre de 2008 y después de seis años no ha podido regresar a la senda del desarrollo estable, con bajas tasas de desempleo. Esto deterioro económico ha desesperado a la población, que espera un mejoramiento en su nivel de vida y la creación de empleos formales, por lo que empieza a apoyar a partidos extremistas.

Como resultado de esta caída en las expectativas económicas en el viejo continente, los resultados de las votaciones fueron sorpresivas y en algunos casos se les ha denominada como “un terremoto político”. Por ejemplo, el recientemente creado partido de la Independencia del Reino Unido, que propone que su país se retire de la Unión Europea, obtuvo más votos que los tradicionales partidos Laborista y el Conservador. Por su parte, el partido que hizo campaña a favor de la unión con el resto de Europa obtuvo menos de 7.0 por ciento de los votos.

En Francia los resultados de las elecciones fueron igualmente sorpresivos, ya que el partido extremista encabezado por Marine Le Pen, que predica un abierto odio en contra de los inmigrantes y propone la separación de la Unión, obtuvo 25 por ciento de los votos. Con esto se volvió el partido con el mayor número de votos y de representantes en el Parlamento. Esto ha sido un fuerte golpe para el partido socialista del presidente Hollande, quien obtuvo sólo 14 por ciento de los votos.

Estas elecciones muestran un grave descontento en contra de los resultados de la Unión Europea y de la zona del euro. Cuando se creó esta moneda en 2002 se vieron sus grandes beneficios, al reducir los costos de transacción y de operación comercial. Sin embargo, paulatinamente se han hecho más claros sus costos y la dificultad para poder elevar el crecimiento económico de la zona. Además, después de una importante reducción en la inflación de los distintos países periféricos, es ahora claro que la misma ya no disminuye más, con lo que sus costos ajustados por la productividad se han quedado por arriba de países como Alemania.

La crisis global que se inició en 2008 ha hecho patente que no todos los países de la zona tienen la misma fortaleza para superarla. Mientras que algunos se recuperaron de manera rápida y lograron mantener elevadas tasas de empleos, otros no han podido salir de los fuertes ajustes, como es el caso de Grecia y en menor medida España e Italia. Por su parte, países que no se incorporaron al uso del euro o que no son parte de la Unión Europea han tenido mucho mejores resultados, como son los casos de Suiza, Polonia y República Checa.

En resumen, la falta de crecimiento económico ha provocado un fuerte impacto político en los diversos países de la zona europea, ya que la población ha votado de manera relevante por distintos partidos de extrema izquierda y derecha.