Opinión

Estrategia y más estrategia frente al enemigo

 
1
 

 

Donald Trump

Vaya insolencia del emperador norteamericano. El mensaje que antier nos dio el presidente Peña equivalía a lo que en diplomacia se llama una nota de extrañamiento. En un documento semejante, escuetamente se dice que, unilateralmente se ha tomado una medida que rompe con el clima de armonía entre los dos países. Punto. No hay adjetivos, se da una posición firme que puede ser entregada al embajador norteamericano en nuestro país o el puente puede ser nuestro embajador en Estados Unidos. La voluntad presidencial quiso ir más lejos al utilizar radio y televisión y, lamentablemente, al hacerlo fue ambiguo al no definir en ese momento si iría o no a la cita del día 31. Ante eso, se arriesgó a que Trump –como lo hizo– le arrebatara el as definitivo. El provocador se adelantó: “sí los mexicanos no quieren pagar el muro, mejor que su presidente no venga a Washington”. Ante esa inaceptable hostilidad, el presidente mexicano manifiesta la cancelación del viaje y, sin caer en un pleito callejonero, debe anteponer inteligencia y estrategia.

La descortesía del yanqui al anular de facto la invitación acrecienta la indignación nacional que corre por todo el país, que aumentará y deberá ser aprovechada por el presidente. Antes que eso ocurriera, a mitad del día de antier, el dictador rubio tuvo que improvisar en Washington un discurso en el que trataba de suavizar su posición alegando que “el muro es benéfico para las dos naciones”. Este primer paso nos muestra que, a pesar de las amenazas, sí existen posibilidades de lograr negociar algo si se muestra determinación sin fisuras. El que por primera vez un presidente norteamericano hable de que buscarán impedir que penetren a México tanto el dinero como las armas yanquis, es otro indicio de que es posible domar a la bestia, o al menos contenerla.

El presidente Peña no debe tratar de tener contacto directo con Trump.

No sirve de nada. Trump es un enfermo sociópata imprevisible. Hoy se debe echar mano de las vías diplomáticas, comerciales y las oficiales de seguridad. La decisión unilateral de Trump seguramente será condenada por la diplomacia universal y sin duda habrá reacciones de diversas naciones que pueden nutrir estrategias en este orden de ideas.

Los pliegues emocionales en los que se mueve el emperador norteamericano no deben ser estimulados con respuestas ambiguas, corresponde a otras instancias moverse con frialdad y serenidad. Es menester recordarlo, no ha habido gobierno mexicano que no haya sufrido diversas presiones de los yanquis. La historia entre las dos naciones ofrece un rico muestrario de acosos en los que nuestros gobiernos han tenido que sobrellevar y desenvolverse. Insisto en la lectura del libro de Gastón García Cantú: Las invasiones norteamericanas en México. Aunque parezca increíble, ¡son 285!, pequeñas, regulares e invasiones así como mutilación de nuestro territorio. El libro es un rico abrevadero de las formas y estrategias que se han desarrollado a lo largo de 200 años ante los tiburones norteamericanos.

Por supuesto que hay tácticas y astucias que podemos emplear. Existe una mitad de norteamericanos que están en contra de Donald el dictador, a ellos hay que acercarse; las medidas espejo que podemos tomar son numerosas. ¿Cómo van a responder los disímbolos intereses económicos de millones de norteamericanos que tienen nexos con nosotros? Eso es una verdadera y sólida telaraña que mueve fábricas, transportes, comercios, industrias y turismo de los dos lados.

¿Qué ocurre, por ejemplo, si dejamos de seguir cuidando que no pasen drogas a Estados Unidos, comenzando por la mariguana que ya es legal en 17 estados de la Unión?¿Más muertos, energía y recursos para impedir se sigan enviciando los yanquis o dejarlos a su suerte?

Nuestro nacionalismo recibe hoy una poderosa inyección que puede ser aprovechada para limpiar, renovar, ordenar y crear nuevas perspectivas que hagan de nuestra nación un mejor y más esforzado territorio. A donde quiera que se vea, necesitamos reorganizar y acrecentar nuestras facultades.

Para lograr todo esto necesitamos un liderazgo claro, fuerte y decidido.

¡No hay otra presidente Peña, es el mayor desafío de su mandato!

Twitter: @RaulCremoux

También te puede interesar:
Ante Trump, inteligencia, estrategia y valentía
Quebrar y someter más a México
A lo que apuesta el presidente Peña con Videgaray