Opinión

Este PVEM es el nuevo PRI

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PVEM. (Cuartoscuro)

La primer gran crisis del Instituto Nacional Electoral tiene por protagonista, quién lo hubiera dicho, a una organización que hasta ahora hacía de la marginalidad una de las claves de su éxito.
El INE colapsó el miércoles al quedar en evidencia la influencia de la que es capaz hoy el PVEM, cuando de defender sus particulares intereses se trata.

Como sucede con un parásito que ha detectado las condiciones óptimas para expandirse en el organismo del que saca provecho, el llamado Partido Verde Ecologista de México ha entendido que la democracia mexicana vive tiempos cínicos, un tipo de cultura que le es propicia.

A sabiendas de que al PRI le resulta más costoso enseñar el cobre, el PVEM ha decidido que su hora estelar ha llegado.

Para quedar bien con Los Pinos, los mal llamados verdes impulsarán en el Congreso cuanta propuesta regresiva sea necesaria y, al mismo tiempo, en lo electoral emprenderán toda estrategia que les reditúe el posicionamiento que sabrán canjear en Insurgentes Norte.

Pero a diferencia de otros procesos electorales, ya no irán a la tienda de raya tricolor a cobrar por sus apoyos. El PVEM ha evolucionado (es un decir).

Quiere dejar de ser comparsa sin abandonar su carácter de entidad esencialmente utilitaria. Ahora van con todo por el rol de actor coprotagónico del sistema PRI-Gobierno. De hecho ya lo eran, sólo que demandarán que el guión sea cada vez más generoso con ellos.

A cambio, ellos serán punta de lanza de todo lo que incluso a este PRI surgido en el Edomex le costaría demasiado, como volver a los tiempos en que los programas sociales se etiquetaban con las siglas de un partido en plena campaña electoral.

El PAN y el PRD llevan las de perder. Porque en esta era de los partidos paraestatales, dentro de la inexistente oposición nadie podrá disputar en desvergüenza a quien elección tras elección se ha sabido alquilar.

Estos del PVEM no son un PPS o un PARM reloaded. Nada qué ver. Más que organizaciones satelitales, han establecido un acuerdo con el PRI para una alianza cogobernante.

Por eso no tienen rubor en explotar las rendijas de leyes malhechas y de liderazgos, demasiado, ése sí, verde como el de Lorenzo Córdova en el INE, para imponer sus condiciones, para garantizar el modelo que les mantenga en el poder.

No hay para ellos recurso demasiado cargado de marrullería o de impudicia. Nunca les importó medrar con el miedo de una población atemorizada por años de violencia desmedida. Alimentaron a esa ciudadanía urgida de seguridad con leyes chatarra, como esa mal llamada de cadena perpetua.

Con idéntica partitura pervirtieron la naciente cultura en contra del maltrato animal al instrumentar leyes mochas que sólo castigan a circos pobres.

Y ya encarrerados lanzan un desplante osado: les haremos el milagro de que el IMSS y el ISSSTE surtan medicinas, nos anuncian a todo pulmón.

La campaña mercadológica ha funcionado, según dicen las encuestas. Ese éxito les ha despertado un especial apetito de poder. Antes querían estar para negociar, ahora como Frankenstein reclaman vida propia.
Este engendro de nuestra democracia cree que ha llegado el tiempo del asalto al poder.

El partido Verde es el nuevo PRI, el tricolor reloaded. Un simi PRI, más barato en apariencia, más riesgoso a todas luces.

Cuando despertamos (perdón Monterroso) al dinosaurio le había nacido un hijo, uno con alas. Y vuela. Vaya que vuela. Todo lo que pueda, y les dejemos, volarán.

Twitter: @SalCamarena

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