Opinión

Este gigante de EU acecha a las tortillerías mexicanas

 
1
 

 

Este gigante de EU acecha las tortillerías mexicanas.

Hace cuatro años murió Roberto González Barrera. Ahora una empresa quiere crecer en el negocio que él creó. Se llama Bunge, está basada en Estados Unidos y vendió en 2015 un total de 41 mil 324 millones de dólares. Maseca, el equivalente a tres mil 680 millones.

Bunge es dirigida por un hombre que conoce bien México desde 2010.

Él es Soren Shroder, un economista que durante tres años fue director de la compañía para la región de Norteamérica, que para esa harinera incluye este país que hoy huele a tierra mojada.

¿Por qué podríamos ver pelear a Bunge y Gruma en la tortillería de la esquina?

Porque hace un mes la primera anunció su intención de comprar el control de Minsa, la segunda harinera de maíz en México.

Lo curioso es que hasta 2013 no conocían el negocio de la masa de maíz, lo suyo era más bien el trigo. Pero hace dos años los de Bunge compraron un molino de maíz en el pueblo de Worthington, Indiana y ahí nació el cariño.

¿Qué vio Shroder en este negocio?

“Es una extensión natural de nuestras exitosas plataformas de molinos en Estados Unidos y en México, que permitirá expandirnos en una línea de producto que crece debido a tendencias demográficas y económicas”, ése es un modo de decirlo y lo externó Todd Bastean, actual director de Bunge en Norteamérica.

Va otro modo de verlo: vender maíz luce mucho más rentable que el alicaído negocio de vender trigo.

Van datos. Por cada 100 dólares que vendió, Bunge obtuvo el año pasado 6.30 dólares de ganancias brutas, antes de pagar deudas e impuestos. Gruma entregó 38.70 dólares en ese rubro.

¿Y Minsa, la empresa que pronto podría controlar Bunge? Ésa vendió en 2015 apenas el equivalente a 350 millones de dólares, pero entregó 20.70 dólares de rentabilidad bruta por cada 100. Bunge se metió a un negocio que en el peor de los casos es tres veces más rentable.

Por eso llama la atención la opinión del banco más grande de Estados Unidos, JPMorgan, en torno al impacto de Bunge para Gruma:

“No creemos que la reciente adquisición de (Minsa), competidor de Gruma en México, por parte de Bunge, sea negativa”.

“Parece que Minsa no podría ganar mercado vía (reducción) de precios, dado que sus márgenes son de la mitad de aquellos de Gruma”, expuso Pedro Leduc, de JPMorgan, en un informe del 12 de septiembre.

Lo creería si no fuera porque Bunge vuela en México. No en maíz aún, pero ya en harina de trigo:

“Los problemas que encaramos en Brasil con la economía impide ver un montón de mejoras que hacemos en otros lados, en México, en EU, y en Europa”, expuso en febrero Shroder ante analistas.

“En México y en Estados Unidos nuestra huella es fuerte y diversificada y con muchas nuevas ofertas de productos. Estamos muy bien ubicados para aumentar los ingresos”, dijo a inversionistas en julio. Un mes antes de anunciar que iba por Minsa.

En esa conversación no mencionó que pidió permiso a las autoridades mexicanas para construir un almacén gigante para 35 mil toneladas de trigo importado en Yucatán. Me informan en Bunge que con éste pretenden atacar la creciente demanda de alimentos de turistas en toda la península.

¿Con lo de Minsa, Bunge sólo quiere sumar centavos a las utilidades de cada accionista? No parece. En Bunge destacan su interés por una población que crece y por un mercado ganadero que ofrece más oportunidades. Si la Cofece les acepta el trato con Minsa, podrían bajar precios de la masa soportando temporalmente una baja de rentabilidad del negocio. Veremos si ésa es la estrategia que siga Daniel Maldonado, director de Bunge en México.

El hecho: Los extranjeros invierten más en el país mientras empresarios nacionales parecen pasmados, de acuerdo con las cifras que reportan de inversión y de confianza. Además, hoy con el peso golpeado por el huracán Trump, estamos en barata y a alguien ya se le antojó un taco.

Twitter: @ruiztorre

También te puede interesar:
¿Quieres negocio?, ahí está la cerveza
Él dirá en Jalisco cómo volaremos a Marte
A México se le acaba la gasolina