Opinión

Estancamiento, desigualdad y crisis

Las últimas cifras del PIB estatal son de 2012 y, por lo tanto, no hay datos para medir el impacto a nivel de las entidades federativas del modesto crecimiento del PIB en 2013 y la reducción de las expectativas de crecimiento para este año, que van desde 2.97 por ciento por parte de la Secretaría de Hacienda, a 2.77 por ciento de la encuesta que realiza cada mes el Banco de México entre los especialistas en economía.

No hay datos del PIBE (PIB estatal) actualizados, pero sí signos de crisis que se reflejan en los rezagos en materia de desarrollo regional, la estructura nacional de la desigualdad y la crisis fiscal en las entidades federativas. La extrema desigualdad que se observa entre los municipios, la mayor parte en condiciones de pobreza, es un reflejo de lo anterior, así como la distribución del ingreso y la riqueza entre la población y las regiones. Tenemos en contraparte programas sociales importantes como la Cruzada contra el Hambre, Oportunidades, el Seguro Popular, y programas como el de Liconsa, pero son insuficientes dado el tamaño de nuestros desafíos, resumidos en necesidades básicas insatisfechas.

Considero que parte importante del estancamiento económico tiene su origen en la centralización de los recursos y de la política económica, lo que se observa en la concentración del potencial recaudatorio en el orden federal, en los pari passus y en el grado de condicionalidad de las transferencias del gasto federalizado.

Veamos los datos de las participaciones en impuesto federales pagadas a entidades federativas y municipios en el mes de mayo, que aunque crecen respecto al año anterior y en relación a lo programado, empujados por el incremento de la recaudación federal participable, principalmente por el de la recaudación del IVA, 13.4 por ciento real al mes de abril, nuevamente están por debajo de su nivel real de 2008 en 5.6 por ciento.

Hay un ajuste anual de lo pagado en 2013, que sale a cargo de las entidades federativas en cerca de 400 millones, entre ganadores y perdedores, y por tanto también para los municipios; esto significa que tienen que regresar recursos, claro, unos más que otros, en función de las fórmulas de distribución.

Ayer Hacienda alertó sobre el crecimiento de la deuda de estados como Chihuahua, Chiapas, Quintana Roo, Nuevo León y Veracruz, yo añado Coahuila y Nayarit, cuyo servicio es un riesgo adicional para sus haciendas.

En resumen, en el mes de mayo las participaciones crecieron 26 mil millones de pesos más respecto a 2013, esto es 12 por ciento en términos reales; sin embargo, Tabasco y Campeche reciben menos 6.7 y 4.5 por ciento respectivamente. En cuanto a lo programado vamos 8.0 por ciento arriba, 18 mil millones, pero los estados petroleros mencionados están por debajo, 0.7 y 1.3 por ciento.

Por tanto el centralismo de la hacienda pública es un obstáculo para el crecimiento, por lo que hay que voltear al desarrollo regional, esto es al mercado interno, recuperar el salario real y salvar a la clase media de un fenómeno de empobrecimiento acelerado. Claro mediante inversión y empleo productivos y permanentes.

Es un tema de política económica y de un mejor reparto de las facultades tributarias, no de administración tributaria, que hace lo suyo.

QUE HACER PARA CRECER

El Financiero/ Bloomberg TV y el CEESP convocan el miércoles 11 en el Club de Industriales al foro "Qué hacer para Crecer", tema trascendente para el futuro económico del país. Tres mesas de análisis: Crecimiento y Reformas; Desarrollo Regional y Política Industrial; Política Hacendaria y Empleo. El detalle en esta edición de El Financiero. Sede: Club de Industriales a las 8 de la mañana.

Correo: brunodavidpau@yahoo.com.mx