Opinión

Estampas de un
México kafkiano

Dice aquella bien conocida expresión, que si Kafka hubiera nacido en México, se habría convertido en un escritor costumbrista, pues nuestra realidad, con mucha frecuencia es más kafkiana que sus novelas. Le pongo sólo unos botones de muestra.

1- La prueba Enlace. Los resultados de Enlace, en sus últimas versiones daban a Oaxaca, Chiapas y Campeche, como las entidades con el más alto nivel académico del país.

Es algo así como si un examen de la calidad del aire refiriera que el Eje Central, entre Izazaga y Madero, fuera la zona con el aire más puro del país. O si la Delegación de Iztapalapa fuera la zona más segura la nación.

El espíritu de la prueba Enlace, que nació en el sexenio de Fox, era muy claro y sencillo: hay que evaluar a los alumnos para saber la calidad de los maestros y de las escuelas.

¿Quiere usted saber cuál es la mejor planta ensambladora de autos? Es muy simple, mida la calidad de los autos que son ensamblados en ella.

Y cuando la detecte, genere incentivos para que los operarios que laboran en ella reciban un estímulo y lo sigan haciendo bien. Nada pareciera ser más claro y justo.

Pero no en México.

Resulta que al asociarse las consecuencias de Enlace a los incentivos a los maestros, la prueba se pervirtió.

Y su principal cualidad se convirtió en su cadalso. Los maestros manipulaban los resultados y la evaluación dejó de servir.

2- El Abuelo y el Comisionado. Creo que Alfredo Castillo es un hombre talentoso y bien intencionado. Al final, no dudo que pueda ser clave si las cosas mejoran en Michoacán. Pero en el camino, le han puesto trampas.

Imagine que el gobierno norteamericano hubiera negociado en Irak con uno de los integrantes de Al-Qaeda, un “abuelo” de aquellos lares. No veo que John Kerry, el secretario de Estado, hubiera dicho que se justifica porque no conocía a ese integrante y finalmente, porque no tiene orden de aprehensión en los Estados Unidos.

Los grupos de autodefensa –como todo en Michoacán- seguramente son un cocktail. Y, así como apareció un personaje con trayectoria más que sospechosa, si se hiciera el perfil detallado de otros, nos llevaríamos unas buenas sorpresas.

3- Los vagoneros del Metro. También en la Ciudad de México cantamos bien las rancheras, cómo no.

Imagine por un momento que en el Aeropuerto John F. Kennedy llegan vendedores que se instalan en los pasillos y las salas de espera. La noticia sería de un día. La autoridad los arrestaría y le aseguro que jamás volverían. O imagine que eso sucediera en los vagones del metro de Nueva York.

Pero en la Ciudad de México no sólo la autoridad no tiene capacidad para arrestarlos por realizar una actividad que no está permitida en el Metro. Sino que en lugar de ello, les ofrece 39 millones 280 mil 500 pesos para que desarrollen su actividad en otros espacios.

Sí, ya sé que algo parecido ocurrió con el Fobaproa pero a una escala miles de veces mayor. Pues sí, pareciera ser el sello del país.

4- Las pedradas a la comitiva de Chuayffet. Ayer escuchaba una entrevista radiofónica con el secretario de Educación, quien aclaraba que su vehículo no fue blanco de las piedras que lanzaron los integrantes de la CNTE que lo agredieron. Sólo fue el de atrás y apenas le rompieron dos cristales.

Como buen político, descartó que vaya a poner una denuncia en contra de los agresores porque eso debe hacerlo “el dueño de la camioneta dañada”.

Aunque lo hagan… en este país, hay ciudadanos de primera y de segunda. Unos pueden violar la ley, como lo ha hecho sistemáticamente la CNTE, pero están exentos de todo castigo. ¡Qué fuero parlamentario ni qué nada! El suyo es el que realmente cuenta.

Los de segunda somos los demás.

Viendo esto nos preguntamos: ¿realmente Kafka habrá nacido en Praga? ¿No habrá nacido en Praga… esquina con Hamburgo, en la colonia Juárez?

Twitter: @E_Q_