Opinión

Estampas de un México inédito

Del viernes pasado a la fecha, se han presentado tres estampas de un México que no conocíamos.

Se trata de la captura del narcotraficante más buscado, de una leyenda: ‘El Chapo’ Guzmán; de la resolución del Instituto Federal de las Telecomunicaciones (IFT) para esclarecer el “must carry, must offer”; así como del reconocimiento público del IFT de que parte esencial de la información que hizo pública El Financiero la semana pasada sobre la relación Dish-Telmex, fue omitida por las empresas reguladas.

Permítame explicarle por qué –a mi juicio- se tratan de estampas de un México que no conocíamos.

Tenía menos de dos meses Vicente Fox en el gobierno cuando ‘El Chapo’ Guzmán escapó de la cárcel. A lo largo de 12 años de gobiernos del PAN y el primero del gobierno de Enrique Peña, cayeron capos de todos los cárteles del narco, pero ‘El Chapo’ parecía ser un fantasma.

Se convirtió en un personaje de leyenda y adquirió aún más notoriedad cuando Forbes lo incluyó en su lista de los hombres más ricos del mundo.

Cuando el sábado temprano se informó de su captura en Mazatlán, se esfumó la leyenda y se hizo manifiesto que un trabajo adecuado de las fuerzas de seguridad alcanzan hasta a quienes parecían inaprehendibles.

El gobierno de Peña, así como las Fuerzas Armadas y de seguridad, se cuelgan una medalla espectacular y acreditan su eficacia y determinación, como no había ocurrido en los últimos 13 años.

Las comparaciones son odiosas, pero si cayó ‘El Chapo’, no deben tardar en caer personajes como Gastón Azcárraga o “El Abuelo”, sólo por mencionar dos de los que han adquirido reciente notoriedad por sus órdenes de aprehensión.

Respecto al caso del “must carry, must offer”, hay que señalar, que abierto el camino por la determinación de la ministra Olga Sánchez Cordero, el IFT tuvo la determinación de resolver prácticamente de inmediato sobre el tema.

Se percibe una actitud diferente a la que se veía en los reguladores que le antecedieron.

Tomaron el toro por los cuernos y señalaron las señales susceptibles de ese principio constitucional, al tiempo que diferenciaron ese derecho de las audiencias claramente del principio de la gratuidad.

Y, el tercer hecho relevante, fue el reconocimiento público por parte del IFT de que Dish y Telmex no entregaron a los reguladores la documentación que este medio exhibió públicamente la semana pasada.

Se trata de una asociación en la que está involucrada la principal empresa del segundo hombre más rico del mundo, así que no es algo menor.

Se anunció el inicio de una investigación.

Si el IFT desahoga esta investigación con la determinación que ya ha mostrado y es consecuente con las implicaciones legales que resulten de esa investigación –no hay ninguna razón para creer que no será así- entonces estaremos también ante hechos que apenas hace algunos meses no se percibían como posibles.

Si ese tipo de hechos empiezan a suceder en el país, los resultados macroeconómicos, como el crecimiento de sólo 1.1 por ciento del PIB en 2013, como se reveló el viernes pasado por parte del INEGI, se percibirán como un fenómeno coyuntural, mientras que lo estructural y duradero serán los cambios que se perciben en hechos como los arriba descritos.

Anticipan un país más seguro y más competitivo, como no lo conocíamos hasta ahora.

Dice el viejo refrán: la mula no era arisca… Quizás hace muchos años, los mexicanos no éramos tan escépticos y creíamos más en las afirmaciones de las autoridades.

Con hechos como los de los últimos días, podríamos empezar a recuperar gradualmente la credibilidad en las autoridades, y –lo más importante- también en nosotros mismos.

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