Opinión

Estamos en problemas

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dinero peso billetes (Cuartoscuro/Archivo)

• La política económica de 2016 y subsiguientes años favorecerá el crecimiento económico con base a un mayor endeudamiento del sector público.

• Pero, la razón deuda pública a PIB se encuentra ya en niveles preocupantes.

• La solución es recortar aún más el gasto, lo cual afectará el crecimiento.

La semana pasada se dieron a conocer los principales lineamientos que guiarán el comportamiento de la economía mexicana durante 2016. Entre lo más importante destaca la expectativa de un repunte del crecimiento económico pese a la intención del gobierno de reforzar la disciplina fiscal. No obstante, es preocupante la perspectiva de la deuda pública para el cierre del presente y de los subsecuentes años.

En lo que se refiere al crecimiento económico, la Secretaría de Hacienda estima que la economía crecerá 3.1 por ciento en 2016, luego de hacerlo probablemente en 2.4 por ciento durante el presente año. Cabe mencionar que dicha cifra corresponde con la estimada por el consenso del mercado (3.0 por ciento), aunque es superior a nuestra estimación de 2.5 por ciento.

Respecto a las finanzas públicas, a consecuencia de la caída de los ingresos que ha implicado la contracción en el precio internacional del petróleo (de 23.2 por ciento del PIB en 2014 a 21.5 por ciento en 2016), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) planea reducir el gasto desde 26.4 por ciento del PIB en 2014 a 24.5 por ciento en 2016, con lo que el déficit fiscal bajaría de 3.2 por ciento a 3.0 por ciento en dicho periodo.

A consecuencia de lo anterior la perspectiva de la deuda pública luce muy preocupante. No acaban de pasar tres semanas desde que lanzamos la advertencia de que las finanzas públicas y, en concreto la razón de la deuda pública al PIB, se estaba comportando anómalamente al superar al cierre del segundo trimestre el 50 por ciento que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha fijado como límite del endeudamiento o apalancamiento sano para un país emergente (véase ¿Qué le preocupa al Banco Central?, 24 agosto 2015). Se entiende que a partir de allí la deuda pública empieza a reproducirse casi de manera autónoma ante la materialización de algunos riesgos sobre las finanzas públicas. Entre los más importantes están los efectos negativos sobre las finanzas de un menor crecimiento económico, una menor inflación, el deterioro del déficit primario del sector público, la depreciación del tipo de cambio y un posible incremento de las tasas de interés tanto en Estados Unidos como en México. Todas estas variables tenderán a incrementar el déficit fiscal y, por tanto, la deuda pública.

Dicho y hecho. Al respecto, la semana pasada la SHCP dio a conocer hasta tres elementos preocupantes: uno, el fuerte incremento del endeudamiento público en 2015; dos, la preocupante perspectiva del endeudamiento hasta 2018; y tres, el insuficiente ajuste del gasto público dada la perspectiva de la deuda.

De acuerdo a la SHCP, en 2015 la deuda pública, medida a través del saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público, aumentará en 3.5 puntos porcentuales del PIB, para ubicarse en 46.9 por ciento. Es más, en los últimos tres años la deuda ha aumentado en 9.2 puntos porcentuales del PIB, al pasar de 37.7 por ciento al cierre de 2012 a 46.9 por ciento, fenómeno nunca antes visto.

En términos de las cifras que utiliza el FMI, lo anterior implicaría que la deuda bruta como porcentaje del PIB bordearía este año 54 por ciento, lo que es preocupante en función de lo señalado líneas arriba.

Pero no sólo eso, para 2016 y 2017 se estima que el endeudamiento siga subiendo un punto porcentual por año hasta alcanzar 47.8 por ciento del PIB o, con las cifras del FMI, a 56 por ciento del PIB. Esto contradice lo señalado en el programa económico del 2015 cuando se estimó que la razón deuda pública a PIB alcanzaría el máximo de 43.3 por ciento en dicho año y que a partir de allí empezaría a bajar paulatinamente.

De acuerdo a las cifras publicadas la semana pasada por la Secretaría de Hacienda, uno podría interpretar que existe la intención de la presente Administración de endeudar al país hasta que termine su gestión.

Este mayor endeudamiento esperado del sector público en los próximos años será producto principalmente del insuficiente recorte del gasto público que tiene programado la SHCP, en vista de que existe la promesa de no aumentar los impuestos hasta el fin de la presente administración. En tal sentido, la secretaría estima reducir el déficit fiscal en medio punto porcentual del PIB por año hasta 2018, mientras que la deuda pública aumentará un punto porcentual por año. Resulta claro que si se quisiera reducir el endeudamiento se tendría que recortar más el gasto, con el consiguiente efecto negativo sobre el crecimiento económico. Como es de suponer, esto no va a suceder, por lo que se seguirá abonando en favor de una crisis en un futuro no muy lejano.

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