Opinión

España camina al multipartidismo

03 diciembre 2015 5:0
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Mariano Rajoy solicitó al Tribunal suspender la resolución independentista. (Reuters)

Mañana en España empiezan oficialmente las campañas rumbo a las elecciones generales del 20 de diciembre. Éstas serán elecciones que marcarán el inicio de una nueva época en España. El bipartidismo entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está en vías de resquebrajarse y de dar lugar a un sistema multipartidista. Según las últimas estimaciones de los resultados electorales, el PP, el PSOE y Ciudadanos empatan con casi 23% de los votos cada uno. Podemos, el partido por excelencia de los “indignados”, que llegó a encabezar las preferencias electorales hace casi un año por su discurso rupturista y renovador, ahora se encuentra en un cuarto sitio con 17%. El atractivo de esta opción partidista se diluyó entre los electores por su moderación progresiva, su falta de definición ideológica y de programa de gobierno.

¡Qué diferentes fueron los comicios de 2011! En ese año los populares con Mariano Rajoy a la cabeza obtuvieron una ventaja cómoda. Sus rivales socialistas se desplomaron por el desgaste del entonces ex presidente Rodríguez Zapatero, a causa del manejo de la crisis económica. La mayoría del electorado otorgó su confianza en esos comicios de manera indiscutible al PP, que obtuvo 45% de los votos. Rajoy, con un liderazgo cerrado al diálogo e insensible a los dramas cotidianos de los españoles, logró sortear más o menos la crisis económica, pero enfrentó escándalos de corrupción en su partido y manejó mal los amagos secesionistas de Cataluña. De esta manera, lo más seguro es que en estas elecciones se reducirá considerablemente el apoyo que tuvo hace cuatro años.

En estas elecciones, compiten cuatro candidatos principales: Rajoy por el PP, Pedro Sánchez por el PSOE, Albert Rivera por Ciudadanos y Pablo Iglesias por Podemos. El diario El País organizó un debate, que se transmitió por primera vez por Internet. Este hecho es nuevo. A diferencia de Estados Unidos, donde suponen puntos de inflexión en las campañas, en España los debates han tenido menor impacto. En el ejercicio del lunes participaron los tres principales líderes de los partidos opositores; Rajoy declinó participar. Normalmente los presidentes en turno no participan por estrategia: saben que son el blanco principal de los ataques. Rajoy expresó que debatirá solo con Sánchez, como líder de la oposición mayoritaria, el lunes 14 de diciembre. La ausencia de Rajoy se hizo patente con un atril vacío. Según un sondeo de El País, la mayoría de los electores entrevistados (casi 70%) desaprobaron la ausencia de Rajoy en el debate.

Los tres participantes se dirigieron a criticar a Rajoy, su estilo y las medidas de su gobierno. También aprovecharon el foro para diferenciarse y presentarse ante los indecisos –alrededor de una quinta parte del electorado– como la alternativa más eficaz. Durante el debate se trataron asuntos con repercusiones internacionales como la amenaza del terrorismo yihadista y el tema catalán, así como las políticas educativas, de vivienda y empleo y el combate a la corrupción.
Es interesante advertir que ninguno de ellos había participado antes en una elección general, ni tiene experiencia alguna de gobierno. Así, el contraste con Rajoy no puede ser más explícito, quien puede presumir su experiencia, pero también, en opinión de Antonio Caño, director de El País: “ha demostrado que está fuera del debate nacional, no participa del ritmo de la sociedad española”. Al concluir el debate, los medios de comunicación y las redes sociales dieron a Iglesias por vencedor y notaron el buen desempeño de los otros dos. Fue unánime el consenso de que Rajoy fue quien más perdió.

En un descuido, Ciudadanos podría ganar la elección. Es una opción política de centro-derecha más sensible al espíritu de los tiempos que el PP; es un partido nuevo, no tiene “cola que le pisen”. En un escenario más adverso será un partido “bisagra”, necesario para que el PP o el PSOE gobiernen con un apoyo parlamentario estable. Podemos es una incógnita. Es más difícil que gane las elecciones porque es un partido que polariza y provoca el mismo rechazo que el PP. Podría apoyar a los socialistas –en el debate se dejó entrever esta posibilidad–, pero también no hacerlo. Como escribí en este espacio en junio, las elecciones de este mes en España traerán cambios importantes en el sistema de partidos de ese país, que avanza hacia el multipartidismo, una tendencia que se observa comúnmente en Europa, ante el desgaste de los partidos tradicionales.

Twitter: @lourdesarandab

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