Opinión

Eso que llaman Responsabilidad Social Empresarial

 
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Requerimos un crecimiento económico capaz de generar los empleos dignos que tanto se necesitan en nuestro país… y el motor principal de ese indispensable y benéfico crecimiento es la empresa privada.

¡Sí! Necesitamos empresas, muchas empresas, empresas socialmente responsables que perciban a su gente como su activo más valioso y actúen en consecuencia pagando las remuneraciones apropiadas para cada puesto, y capacitando a su personal para que cada día haga mejor su trabajo y tenga, así, la oportunidad de escalar a nuevas y mejores posiciones.

Empresas socialmente responsables que cumplan puntualmente con sus obligaciones fiscales por difícil que esto parezca y a pesar de que estamos conscientes de que los recursos derivados de los impuestos que pagamos no necesariamente se usan con probidad, eficiencia y eficacia.

Empresas conscientes de la necesidad de preservar el medio ambiente y no contaminarlo con su actividad industrial.

Empresas que ofrezcan los productos que requiere la sociedad, apegadas para este propósito a la más estricta ética y sentido de responsabilidad.

Empresas que transmitan la verdad en su publicidad evitando el engaño al cliente como medio para incrementar sus ventas.

Empresas que generen utilidades acordes a la inversión, como requisito indispensable para preservar su vida sana y su salud financiera.

Empresas comprometidas con la comunidad en donde desarrollan su actividad, buscando para este propósito compromisos y acciones específicas que beneficien a dichas comunidades.

Empresas que investiguen y hagan suya la mejor tecnología disponible no sólo a nivel nacional sino a nivel internacional.

Empresas que no se conformen con actuar en el nicho en donde han desarrollado su actividad tradicional, sino que busquen siempre nuevas forma de hacer mejor lo que hasta ahora han hecho. Que estén alertas a los cambios y no sólo no se atemoricen frente a ellos, sino que los enfrenten con pasión y entereza.

Empresas con visión global y acción local que no teman a la competencia nacional e internacional, sino que acepten el reto de superarla.

Empresas dirigidas por líderes de gran visión que por su capacidad técnica, sus valores morales y su arrojo empresarial sean capaces de generar confianza entre sus seguidores y ánimo de triunfo; que vean más que los demás y antes que los demás; que logren cosas extraordinarias a través de gente ordinaria.


Empresas en donde sus colaboradores se sientan orgullosos de militar en sus filas y así lo transmitan a sus allegados.

Empresas que protejan a su personal en épocas de crisis y eviten el camino fácil del despido y la reducción de la nómina. Que sean los altos ejecutivos los primeros que se amarren el cinturón y vean en las crisis la mejor de las oportunidades para construir un brillante futuro.

Empresas conscientes de que es a través de ellas como pueden atacarse de fondo las causas de la pobreza: no sólo mediante la generación de empleos dignos como lo hemos señalado, sino a través del impulso y capacitación de pequeños empresarios en la base de la pirámide.

Que bella es la actividad empresarial tal como la hemos descrito ¿Es una utopía? De ninguna manera, en mi ya larga actividad empresarial, bien sea directa, en la línea de batalla, o a través de los organismos empresariales, he encontrado casos notable de responsabilidad social empresarial y lo que más gusto me da es que se ha formado una corriente cada vez más fuerte, para impulsar este pensamiento en forma abierta y decidida a través del grupo AliaRSE – alianza por la responsabilidad social empresarial- que ya tiene más de 10 años de vida y que ha desarrollado y sigue desarrollando una actividad ejemplar motivando a las empresas a transformarse en empresas socialmente responsables.

¿Quieres atacar la pobreza en su raíz? Transforma al pobre que así lo desee y acepte -con toda la responsabilidad que esto implica y la experiencia necesaria para ello- en un pequeño y exitoso empresario dentro del sector formal y, cuando esto sea apropiado, ayúdalo a formar sus cooperativas u otras organizaciones similares a través de la unión formal de sus pares hasta alcanzar una fuerza que llega a ser inimaginable. Empresas sociales que han unido sus esfuerzos en modelos cooperativos y que facturan millones de dólares en beneficio de miles de pequeños productores que participan en las ganancias, son un ejemplo de que esto sí es posible. Un modelo de capitalismo popular que evita la concentración de la riqueza y, por el contrario, la distribuye entre la gente que es parte y alma de la empresa.

Mañana será otro día.

Presidente de Sociedad en Movimiento.

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