Opinión

Escopolamina o burundanga

 
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AMLO. (Cuartoscuro)

Gil pescaba en las tranquilas aguas de la red cuando picó un pez grande que lo sobresaltó. Un documento venido del laberinto de internet explica que la escopolamina o burundanga es la droga que usan los delincuentes para hacer de las suyas. Gamés no sabe mentir: resulta que la burundanga altera el funcionamiento del cerebro dos minutos después de que la recibe el cuerpo. La víctima entra en estado de raro automatismo y entonces los ladrones le roban a usted la voluntad, y el dinero, y el cuerpo, o lo que se pueda. Como lo oyen.

Esta sustancia tiene el poder de suprimir la voluntad de las personas, induce a una pérdida de la memoria durante dos horas. Gil imaginó una escena dantesca en la cual Agustín Basave, Basave a caballo toma café con Martí Batres y este siniestro político le pone un poco de burundanga en la taza. Una hora después, Basave, Basave a caballo llega a las oficinas de Morena y dice con la voz perdida de un hombre sin voluntad: soy Basave y tengo instrucciones de entregarle lo poco que queda del PRD a Liópez. Al principio, el líder de Morena se hace del rogar hasta que le dice a su dirigente Batres: tómaselo, por no dejar. ¡Cuidado con la burundanga!

Emboscadas
No somos nada. Ya vivíamos amenazados por la chikungunya, enfermedad viral transmitida a los humanos a través de la picadura de mosquitos infectados del género Aedes aegipoty y Aedes albopictus.

Cuando Gil ve campañas preventivas en los periódicos y en la televisión piensa que la chikungunya toca a las puertas de nuestra vida. En ésas estábamos cuando apareció la burundanga o escopolamina, sustancia que se obtiene de un árbol de Centroamérica, el Brugmansia. En Colombia se le conoce como cacao sabanero o borrachero. De esa sustancia se obtiene una droga llamada atropina. Así se la llama también a los hipnógenos capaces de controlar a una víctima.

Volvamos a la burundanga. Según el documento de internet, tenga usted cuidado con los taxistas y con quienes se le acercan para entablar una interesante plática. Resulta que las viejitas que usted ve en los cruceros de avenida Revolución son personas malas; por cierto, la calle debería llamarse avenida Resolución. Los consejos del documento de marras han dejado a Gil con los ojos de plato: no acepte papeles u hojas volantes, no acepte dulces o cigarrillos de desconocidos, no acepte ningún tipo de bebida. Gilga no acepta en la calle dulces de los extraños, ni mucho menos bebidas. Nunca deje un vaso abandonado. Gamés jura y perjura que nunca dejará su vaso extraviado pues no quiere perder la voluntad.

Independientes
Cuauhtémoc Blanco, héroe de héroes en la cancha, si alguno, no se ha presentado a trabajar en Cuernavaca. Los regidores del PRI, el PVEM y el Partido Socialdemócrata le exigieron al presidente municipal que asista a sus oficinas en Cuernavaca, ciudad que gobernará a partir de primero de enero de 2016. Trancuilos, mi Cuau anda chambeando muy duro, ni modo que lo tengan detrás del escritorio, nomás faltaba. Qué delicados; ahora resulta que no se puede uno tomar unas vacaciones. El futbolista ha encabezado dos reuniones. ¿Querían más? Ni que Cuau fuera el hombre de acero. Todos a sus puestos: aijouu, aijouu, aijouu a trabajar. Sí, quienes votaron por él, reconocerán que metieron la pata hasta el cuello.

Entre las noticias de los independientes destacan las calculadas órdenes del Bronco. El gobernador de Nuevo León ha pedido a la raza que se exprese a través de internet y que le ayude a decidir si veta o no la nueva ley de coordinación hacendaria que aprobó el Congreso local: “los diputados tomaron la decisión de reducir el presupuesto del estado, eso nos va a imposibilitar para hacer cosas como reconstruir las carreteras, apoyar a los estudiantes que necesitan transporte gratuito”.

Si Gamés fuera oriundo de Nuevo León escribiría: Bronco, veta la ley, y si se puede veta al Congreso, y si se puede cancela toda iniciativa que venga de eso que llaman Congreso, utilicemos el recinto parlamentario para hacer una cancha de futbol que puede inaugurarse con el clásico del norte, Rayados contra los Tigres. Sigan votando por estos independientes. No dejen. Una pregunta: ¿no sería conveniente inocularles al Cuau y al Bronco una dosis moderada de la escopolamina o burundanga?

La máxima de Chateaubriand espetó en el ático de las frases célebres: “No se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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