Opinión

Escenarios de retiro
de concesión a Telmex

Prácticamente a cualquier persona del sector telecomunicaciones al que uno le pregunta respondería que el retiro del título de concesión a Telmex por parte del IFT por haber violado la normatividad vigente, al haberse asociado de facto con Dish y por haberse beneficiado como un solo grupo económico de la regla de gratuidad en la retransmisión de las señales de TV abierta –lo que tiene prohibido–, es un escenario altamente improbable. Quitarle su concesión a Carlos Slim es calificado como un atrevimiento mayúsculo.

Pero no está descartado. Si el IFT resolviera así, estos son dos escenarios posibles.

Un camino sería que el gobierno aplicara una requisa y operara la corporación telefónica entera, haciendo a un lado a la gerencia actual.
En este escenario aplicarían las formas equivalentes a una expropiación –claro que con un origen muy distinto, porque habría quedado probado que la empresa violó la Constitución–. De tal suerte, la empresa tendría que recibir una compensación económica por el plan de negocios no materializado durante el plazo que dure su título, así como por inversiones de largo plazo en las que haya incurrido. Luego de algún plazo determinado (un año y medio, por ejemplo), se partiría a la empresa en tres o cuatro empresas mucho más pequeñas, que serían vendidas a particulares.

El otro escenario consiste en una fragmentación de la empresa en dos: la parte de “mayoreo” se separaría de la de “menudeo”. En este esquema, los “fierros grandes” (las centrales locales de telefonía, la infraestructura de nodos urbanos, la red mayorista) pasarían al gobierno, que tendría que revenderlo a otro operador que sería altamente regulado y que tendría una gran limitante: nunca venderle al público. A su vez, a Telmex le sería permitido permanecer con el negocio minorista, como cualquier otro competidor (tipo Axtel, por ejemplo).

Escenarios de esta naturaleza están ya en la cabeza de expertos en combate a monopolios, y generalmente hay referencias: algo similar ocurrió en Estados Unidos, cuando en 1982 AT&T llegó a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para quedarse con el servicio de larga distancia, mientras que varias empresas (llamadas “Bell” companies) proveían el servicio de telefonía local. También hay historia paralela en el Reino Unido, cuando en 1984 se dio por terminado el reinado monopólico que ostentaba British Telecom en ese momento.

Y así están las cosas… analizándose. Y si uno piensa que la persona más onerosa en materia sindical era Elba Esther, y ya cayó; y que la persona más onerosa en materia de narcotráfico era el Chapo, y también ya cayó, pues cualquier cosa puede ocurrir. Aunque hoy parezca inimaginable.

Twitter: @SOYCarlosMota