Opinión

Escenarios de la normalización de tasas
y su posible impacto en México

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Banxico

El Banco Central de los Estados Unidos, la Reserva Federal, lleva 6 años aplicando la política monetaria más agresiva de la historia. En este lapso se crearon 3 billones de dólares, equivalentes al 17 por ciento del PIB y se redujo la tasa de interés de corto plazo al rango más bajo registrado hasta ahora: entre 0.0 al 0.25 por ciento anual.

Con esto, la Fed evitó que la economía de los Estados Unidos cayera en una severa depresión después de la crisis hipotecaria del 2008.
La estrategia de inyección abundante de liquidez y de tasas exageradamente bajas se ha adoptado también en otros países. En México por ejemplo, la tasa a un día está en 3 por ciento anual, la más baja de la historia.

Bajar las tasas de interés por decreto es algo relativamente sencillo, pero subirlas implica diversos problemas. Nunca antes habíamos vivido tantos años con tasas tan exageradamente reducidas. Al aumentar las tasas de interés suceden principalmente tres tipos de efectos:

1. Se afecta el valor de todos los activos hacia abajo. Unos más, otros menos; pero todos se ven afectados.

2. Los que deben dinero requieren más dinero para pagar sus intereses, y por lo tanto tienen menos dinero para gastar. Esto se aplica a los gobiernos, a las empresas y a las familias.

3. Para invertir en distintos proyectos se va a solicitar una mayor rentabilidad. Esto hace que muchos proyectos se cancelen.

La Reserva Federal tuvo su Comité de Mercado Abierto la semana pasada. En esta reunión no se movieron las tasas de interés, pero se volvió a reducir la expectativa de crecimiento económico a un rango entre el 1.8 al 2.0 por ciento anual.

Nosotros planteamos tres posibles escenarios para la normalización de las tasas de interés: un primer escenario, en el que las tasas de interés empezarían a aumentar hasta el 2016, como lo sugirió Christine Lagarde, del FMI. A este escenario diferido, le asignamos una muy reducida probabilidad de ocurrencia del 10 por ciento.

El segundo escenario, que denominamos de alza superficial, plantea un solo incremento en la tasa de la Fed de un cuarto de punto entre septiembre u octubre, para quedarse estable durante tres trimestres, y posteriormente incrementarse gradualmente en los siguientes trimestres. A este escenario le damos una probabilidad del 25 por cienti.

El tercer escenario se basa en los pronósticos de los miembros de la Fed en el que se daría un incremento de un cuarto de punto, en este año, y se dan otros ajustes adicionales hasta llegar al 3 por ciento a finales del 2017. Este escenario tiene una probabilidad del 65 por ciento.

En México vemos que el Banco de México va a tener que aumentar su tasa de interés de referencia para conservar la competitividad de la inversión en pesos, aun cuando la economía está creciendo muy por debajo de su potencial de crecimiento y a pesar de que la inflación doméstica se ubica por debajo del 3 por ciento.

¿En cuánto subirá su tasa el Banco de México y cuándo? Esto depende de la turbulencia que se dé en la fase previa a la decisión de la Fed. La deuda externa de México se encuentra en alrededor de 120 mil millones de dólares, mientras que en el Banco de México contamos con reservas por 193 mil millones.

México es un acreedor neto y es un generador neto de divisas. Sin embargo, el peso mexicano ha adquirido una gran profundidad y liquidez en el mercado internacional de divisas, así que está expuesto a mayores presiones cuando suceden episodios de salida de recursos de los mercados emergentes, ya que los traders y los inversionistas globales toman al peso mexicano como un proxi de otras divisas para cubrirse.

La incógnita está en la posición de valores gubernamentales en pesos en manos de extranjeros, que supera los 150 mil millones de dólares. ¿Cuántos de estos recursos podrían salir al hacerse más atractiva la inversión en dólares? No creemos que mucho. A lo largo del año, los residentes del exterior se han salido de Cetes, pero han incrementado su exposición a bonos de largo plazo a tasa fija.

No descartamos un periodo de fuerte turbulencia para el próximo mes de agosto. Si en este escenario viéramos subir la cotización del dólar por arriba de los 16 pesos por dólar, podríamos ver un incremento de las tasas en pesos, aún antes de que la Fed haga su anuncio.

Pero tampoco puede descartarse que al estar tan anticipado un evento de alza en las tasas de la Fed, los mercados ya estén descontándolo y que la turbulencia sea relativamente menor, con lo que el Banco de México podría no tener que actuar tan precipitadamente. Lo importante es considerar que México tiene ahora una posición muy sólida para soportar choques externos.

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