Opinión

¿Es usted un trabajador productivo?

 
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ME. ¿Es usted un trabajador productivo?

¿Ha aumentado usted su productividad en el último año? Si su respuesta es positiva, quizás forme parte de una minoría de mexicanos.

De acuerdo con los datos del Inegi, la productividad laboral –basada en el producto que se genera por hora trabajada– creció en sólo 5.9 por ciento en los últimos diez años.

Esto significa una tasa anual promedio de 0.6 por ciento, es decir, casi nada.

Y específicamente los resultados del cuarto trimestre del año pasado (que fueron dados a conocer esta semana) indican una caída anual de 0.9 por ciento.

Como muchas cosas en el país, el comportamiento ha sido desigual y según el sector en el que estemos.

Por ejemplo y contra lo que se cree, en la última década la productividad de las actividades primarias, sobre todo agricultura y ganadería, tuvo un crecimiento medio anual para ese lapso de 2.1 por ciento, más del doble que el promedio general.

En contraste, la industria tuvo una caída de su productividad laboral promedio de 0.5 por ciento al año, por el impacto de la minería, incluyendo la extracción de crudo. Dentro del propio sector secundario contrasta el crecimiento de 0.9 por ciento anual medio de las manufacturas.

Estos datos nos dicen, por ejemplo, que el sector rural mexicano ha experimentado una transformación de la que pocas veces se habla y ha logrado un extraordinario crecimiento de su productividad.

México es todavía de los países en los que su población ocupada crece.

De finales de 2005 hasta el año pasado el aumento fue de 20.5 por ciento, lo que significa un crecimiento anual promedio de 1.9 por ciento.

Ese impulso demográfico es uno de los factores que impulsa al propio crecimiento del PIB y del que carecen países con poblaciones más viejas.

Si tuviésemos un crecimiento de la productividad tan bajo como el que hemos tenido, pero con un perfil demográfico semejante al de varios países sudamericanos, el ritmo de la economía sería aún más lento.

Una de las vías para aumentar la productividad es la reasignación de la población laboral.

Cuando el grueso de la población está en sectores atrasados del ámbito rural, la productividad global baja. Si se traslada hacia la manufactura moderna la productividad aumenta.

Larry Fink, CEO de BlackRock, fue muy claro en su exposición del viernes pasado en la Convención Bancaria: las ventajas de México no pueden estar en el bajo costo de su mano de obra, sino en la innovación, que es causa del aumento de productividad.

Los datos que el Inegi dio esta semana deben servir para entender que en materia de impulso a la productividad, prácticamente toda la tarea está aún por hacerse.

Formalizar a sectores completos, bancarizar, modernizar y dar herramientas tecnológicas, son apenas algunos de los elementos que se requieren para que millones de personas que están en áreas de muy baja productividad en este momento puedan moverse a otras de mayor generación de valor.

Un reto que se dice simple pero es tremendamente complejo.

Twitter: @E_Q_

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