Opinión

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Toros

Yo creo que ya es tiempo de dejar de poner pretextos, de querer saber más que el torero, más que el ganadero y más que el empresario. El público taurino debe volver a los tendidos a disfrutar del espectáculo único e inigualable que brinda un festejo, esto no quiere decir no protestar si el caso lo amerita, o tener que aceptar cualquier cosa a cambio de fidelidad disfrazada de afición.

Los tiempos han cambiado, y mucho, sobre todo desde el arribo de las redes sociales al ambiente taurino. Si bien pueden ser un excelente medio de difusión y comunicación, se han vuelto en mucho casos el medio para poner pretextos y no cumplir con la parte más importante de la fiesta, el receptor del arte, de la emoción: el público.

¿Tendría sentido una obra pictórica sin alguien que la pueda admirar? ¿Una sinfonía sin alguien que la escuche? Pues lo mismo pasa con la tauromaquia, se necesita que el aficionado esté in situ para vibrar con el cúmulo de emociones que despierta la lidia de un toro bravo. De nada sirven los “súper aficionados” de redes sociales, de nada. El eslabón que cierra el formidable mundo de la tauromaquia está en el aficionado, y éste tiene que vivir la pasión de la bravura y del arte que provoca el toreo, con su corazón latiendo al mismo ritmo que el del torero.

Opinar y criticar sin tener ni la calidad moral ni el conocimiento acerca de ningún tema es un atropello. Y en este contexto las redes sociales han permitido hacer relumbrar a las personas brillantes, entendidas y respetuosas, pero a la vez nos tenemos que chutar a los que se notan por la estupidez, el desconocimiento y la falta de educación, aquellos que utilizan el insulto como principal argumento, a los que obviamente no quieren ni en su casa y que buscan aceptación en este sui generis mundo de las redes sociales.

El ser humano necesita contacto visual, físico, nuestras relaciones no pueden tener como intermediario a un aparato electrónico que lo único que está haciendo es aislarnos hasta de nuestra propias familias.

La mejor manera de vivir la fiesta es en la plaza, ni siquiera en la televisión. Los colores, los olores, la electricidad en el ambiente, la adrenalina y la emoción en un tendido son insuperables. Si se quiere exigir un cambio, hay que hacerlo en la plaza. Si se quiere crear un nuevo ídolo taurino, hay que hacerlo desde la emoción del tendido.

Si se quiere aprender de toros, hay que analizar al astado desde su salida, sus movimientos, sus hechuras y sus reacciones, para entonces valorar lo que el torero es capaz de hacer con ese animal al que ama y por el que está dispuesto a morir. Disfrutar antes de juzgar, dejando que el corazón mande, que desde el vientre salga el “olé” y no desde el análisis “matapasiones” del taurino sabelotodo.

Este domingo arranca la segunda temporada novilleril en la Plaza México, a cargo de esta nueva administración. En el cartel hay tres jóvenes toreros con un concepto muy bueno del toreo. Los tres son distintos y poseen grandes cualidades para destacar en esta complicada profesión. ¿Qué les falta? Muy sencillo, que los veamos, que gocemos con su puesta en escena cómo exponen su vida a cambio de conseguir un sueño, de expresarse como artistas y formarse como toreros.

Lidiarán seis novillos que no serán picados, de la ganadería de Las Huertas, que posee sangre de las mejores ganaderías de México y que en el papel ofrece garantías de embestir. Además el ganadero es un hombre joven, de estirpe ganadera, que apuesta por la continuidad de esta exquisita tradición, que es la tauromaquia.

También la empresa ofrece precios muy accesibles, los niños entran gratis hasta los 10 años, una gran oportunidad para que los pequeños vivan en primera persona un festejo taurino; son los mejores aficionados, los que van sin prejuicios y se emocionan con cosas como el caballo, la fuerza del toro o la belleza de los trajes, ven al torero como héroe y suelen dar los mejores juicios.

Vayamos en familia, disfrutemos de nuestras tradiciones y sobre todo cumplamos con nuestro rol de aficionados. Pasión y respeto para que la Plaza México retome por lo que todos estamos trabajando y deseando.
Recuerde: “la fiesta es de todos y todos debemos defenderla”.

Twitter: @rafaelcue

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