Opinión

¿Es posible la Educación a Distancia para todos, en la educación superior en América Latina? (Parte II)

 
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En una entrega previa exploré las características positivas, los retos y los mitos que la Educación a Distancia enfrenta en la región de América Latina y el Caribe. En esta ocasión pretendo analizar si esta gran oportunidad tecnológica puede llegar a todos los niveles sociales, particularmente en el contexto de América Latina.

No es una novedad pero vale la pena recordar que América Latina es la región más desigual del mundo. En la región habitan de pobres. Pero, principalmente y ese es el dato duro, la desigualdad, con obviamente variaciones nacionales. Según la Cepal, el 10% más rico en América Latina tiene bajo su propiedad el 71% de la riqueza. Y de continuar la tendencia actual es pocos años esa proproción podría alcanzar el 99%.

Otra idea que vale la pena recordar es que la Educación a Distancia (ED) fue, entre otros asuntos, concebida con el objetivo de democratizar la educación. Por medio de esta tecnología se esperaba, se espera, que mayores porciones de la población se incorporen a la educación superior y grupos específicos, como el de las mujeres, lo pudieran hacer.

Sin embargo, ¿qué ha ocurrido? Como se recordará, en la entrega anterior se mostró fehacientemente que la Educación a Distancia es hoy fundamentalmente un mundo de la educación privada en América Latina. Son principalmente ese tipo de instituciones las que la ofrecen.

Pero lo más importante es discernir en qué espacios de la educación superior la ED estas instituciones privadas la ofrecen. Otro dato importante es el perfil de los usuarios, en las universidades privadas, que consumen, por decirlo así, la oferta de ED. Lo que muestra la estadística disponible es que personas con calificaciones universitarias previas, profesionales en su mayoría, y pertenecientes a sectores sociales clasificables como de clase media, son los principales usuarios de la ED. Y por lo que se refiere a las características de la oferta, lo que más vende s la capacitación para temas financieros, de marketing y de negocios.

La correspondencia entre ese perfil de usuarios y los costos de la ED en las universidades privadas, e incluso en algunas públicas, confirma que la oferta mayoritaria de este tipo de educación es para sectores sociales de medios y altos ingresos. Dicho de otra manera, la Ed es, en una dimensión no menor, excluyente, y no cumple con sus objetivos seminales.

Los costos de la ED, como es posible imaginar, varían mucho por país o por región. Algunas consultas permiten establecer rangos que oscilan entre 5,000 y 7,000 dólares anuales por una Maestría, y entre 3,000 y 4,000 dólares por un Diplomado. Estos precios no son accesibles, ni con mucho, a amplios sectores de la población.

La estrecha relación, nuevamente, entre perfiles de usuarios y costos define, en mucho, también, la oferta de la ED, sobre todo en las universidades privadas. Se trata de una oferta académica encaminada a incrementar, actualizar o diversificar competencias previamente adquiridas. Por ejemplo, en el mundo de las finanzas o de la banca así como temas de actualidad relacionados con negocios internacionales.

Son pocas las opciones que se dedican a temas más académicos como los asuntos ambientales, de salud y otros.

Las universidades públicas, como ya he dicho, no le han prestado suficiente interés a la ED. Por ejemplo hay casos en donde, simplemente la ED no existe. La Universidad de Campinas en Brasil, es un ejemplo.

Si el objetivo es efectivamente democratizar, y no como hasta la fecha, principalmente mercantilizar la ED, las universidades públicas tendrían que avanzar sustantivamente en procesos de expansiónón de su oferta académica, redirigida hacia la ED. Y, en el caso de las universidades privadas, ampliar, también, su oferta académica hacia temas más sociales y científicos. Ambos escenarios parecen poco factibles, en el corto y mediano plazo.

En suma, hoy día, la ED no es un espacio para todos. Es solo para los estratos de medios y altos ingresos. Vaya paradoja respecto de sus objetivos primordiales.

Catedrático de la Facultad de Economía UNAM y Secretario General de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe UDUAL.

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