Opinión

Es inmoral dilapidar el presupuesto educativo

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[Cuartoscuro] Aceptan ofrecimiento de diálogo de las autoridades de la UNAM. 

Estamos en un entorno económico que pocos entienden. Esto se debe a que insisten en enfrentarlo sin incorporar al análisis los enormes cambios demográficos y la evolución de la tecnología y de los esquemas productivos de los países industrializados.

El envejecimiento de la población europea, japonesa, y en menor medida estadounidense y china, nos está llevando a un entorno de bajo crecimiento económico global que durará mucho más de lo que se piensa. El cambio en los esquemas productivos, particularmente en lo relativo al acortamiento de las cadenas de abasto y a la creciente automatización de procesos productivos, provocarán altos niveles de desempleo, mayor polarización del ingreso y, como consecuencia, veremos un resurgimiento de fuerzas políticas populistas y proteccionistas, que influirán en la adopción de políticas que provocarán aún menos crecimiento.

En las décadas que vienen, los países ganadores serán aquellos que en general sean capaces de asignar recursos en forma eficiente, y además logren armar sistemas educativos que liberen el potencial intelectual y laboral de toda la población y a partir de estrategias basadas en el mundo que viene, y no en el del siglo pasado.

Es por ello que la corrupción hace hoy más daño que nunca. Ésta sesga la asignación de recursos hacia proyectos más llamativos que estratégicos (el tren México-Querétaro y el acueducto Monterrey VI, por ejemplo) y los encarece al incluir margen para dar “mordidas”. En el caso de la educación, la pésima asignación de recursos es criminal, pues no sólo mata el futuro y el potencial de millones de niños y jóvenes, sino que garantiza que México no se desarrollará en los próximos años (y quizá jamás).

En el entorno que viene, será muy difícil que trabajadores no capacitados reciban un ingreso que les permita mantener una vida digna. Lejos de lo que piensan las izquierdas que creen que ese pago puede aumentar “por decreto”, hacerlo simplemente fomentará la informalidad e incentivará la automatización. Crecientemente, debido al desarrollo de herramientas de inteligencia artificial, hay cada vez más máquinas capaces de crear otras máquinas. Esto lleva a que si los trabajadores son un factor abundante y el capital también lo es, lo único que logrará crear valor es la generación de ideas (http://www.foreignaffairs.com/articles/141531/erik-brynjolfsson-andrew-mcafee-and-michael-spence/new-world-order).

Si ese es el caso, el reto para México es potenciar la capacidad de 120 millones de mexicanos. Sería absurdo pensar que podemos ser internacionalmente competitivos con las ideas generadas por el ínfimo número de jóvenes que han recibido las herramientas educativas y están en un entorno que fomenta su desarrollo. Es más, un porcentaje alto de los pocos que logran lo primero, acaban migrando a países desarrollados en busca de lo segundo. No olvidemos que la carrera del único Premio Nobel científico mexicano se desarrolló en Estados Unidos y sólo benefició a ese país.

El gobierno de México se resigna y no sólo le cede espacios a sindicatos magistrales impresentables, sino que también les cede el fértil campo que está en las cabezas de esos niños que además de recibir una paupérrima educación, son adoctrinados con ideas políticas y económicas obsoletas que la historia se ha encargado de humillar. Ese fenómeno aparece también en las universidades públicas.

Mientras tanto, Finlandia, el país con el mejor sistema educativo del mundo, anunció que hará un cambio total de su oferta educativa, pues sienten que ésta no basta para hacer frente al complejo entorno que viene, ni ha evolucionado a la velocidad a la que lo hace la tecnología. En China, a pesar de altísimos niveles de corrupción, la asignación de recursos educativos y la evolución de sus estándares ha sido ejemplar. En Corea del Sur, el extraordinario sistema de educación pública altamente meritocrático ha sido la piedra angular que ha permitido reducir su tasa de pobreza de cerca de 50 por ciento de 1961 a 7.4 por ciento en 1991 (según el BID). Pasaron de tener un ingreso per cápita inferior al de México, a tener más del doble hoy en día.

Urge revisar la asignación de recursos públicos educativos a todos los niveles y complementarla con recursos privados. En un momento en el que el rector de la máxima casa de estudios defiende el presupuesto que recibe la UNAM, yo le preguntaría qué ha logrado con la colosal asignación que ha recibido. Esta universidad está estancada en el siglo pasado, y está lejísimos de ofrecer lo que el país necesita. Además, la dilapidación de recursos es inaudita.

Si no asignamos mejor los recursos públicos escasos y cambiamos radicalmente la oferta educativa, si no le imprimimos sentido de urgencia al cambio, será imposible enfrentar un entorno crecientemente retador y complejo.

Ojalá nuestros políticos entiendan, finalmente, que los recursos que desperdician no son de ellos, son de nosotros. Ojalá empiecen a tomar decisiones pensando en el futuro de México, y no en su futuro personal o el de sus familias.

Twitter: @jorgesuarezv

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