Opinión

Entre la violencia, la paz y los procesos electorales

 
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Guerrero, violencia, homicidios

El Institute for Economics and Peace publicó esta semana su cuarto México Peace Index (MPI) –Índice de Paz en México– y el documento tiene algunas buenas noticias, y muchas malas. Y como estamos en medio del proceso electoral de 2017 y en la antesala de las campañas presidenciales de 2018, este tipo de documento puede ser una joya para algunos, y una bomba para otros.

Como una ONG, el Institute for Economics and Peace tiene credibilidad ante los gobiernos que impacta todo el pensamiento tradicional y el esquema que se tiene sobre la paz y su valor económico, así como el costo de la violencia, cambiando paradigmas con respecto a la seguridad, defensa, terrorismo y el desarrollo. Trata, de hecho, de no sólo subrayar factores de violencia sino también aquellos que promueven la paz y reducción de violencia. O sea que evalúan “lo bueno, lo malo y lo feo”.

En entrevista con Michelle Breslauer, directora del instituto, destaca las malas noticias: “la paz en México ha sufrido un deterioro de 4.3 por ciento en 2016”.

De acuerdo con el estudio, este es el primer deterioro importante en el estado de paz del país desde la llamada guerra de Felipe Calderón.

Este deterioro se atribuye al incremento de 18.4 por ciento en los homicidios, 61 por ciento de los cuales fueron resultado de ataques letales con arma de fuego. Este es el segundo año consecutivo en que México tiene un incremento en la tasa de asesinatos con arma de fuego.

Por este tipo de información, el gobierno federal seguramente odie algunas de las conclusiones de este reporte, ya que la responsabilidad de este incremento de violencia en el país cae directamente en las puertas de Bucareli y de la estrategia de seguridad que implementó la administración de Peña Nieto. Y aunque el secretario de Gobernación ha señalado que la razón de que haya incrementado la inseguridad en el país está relacionada a los procesos electorales de ese año, este argumento no tiene peso cuando se analiza que donde ha incrementado la violencia no son estados que necesariamente han enfrentado elecciones.

Aquí viene lo interesante. A pesar de las alarmantes cifras mencionadas, los crímenes violentos cayeron 9.2 por ciento desde 2015, mejorando en 34 por ciento desde 2011. Los tres componentes de crimen violento son robo, asalto y violación, que en conjunto han caído en proporción de 75 por ciento, con la excepción de las violaciones que han incrementado en 4.5 por ciento en el último año.

Estadísticamente, la violación es el único componente cuya tasa muestra un repunte en 2016. Otros crímenes relacionados con la delincuencia organizada, como la extorsión, han alcanzado sus niveles más bajos en una década, según el MPI. La tasa de crimen organizado y ofensas relacionadas (secuestro, extorsión y narcotráfico) han caído en los últimos cinco años con una reducción de 26 por ciento con respecto de 2011.

Esta información podría interpretarse políticamente como un avance para el gobierno federal. Señala otros factores que incluyen en su evaluación positiva.

El MPI evalúa el nivel de paz de cada una de las 32 entidades de la República durante los últimos años. Los resultados ponen a Yucatán como el estado más pacífico y la entidad menos pacífica es Guerrero por cuarto año consecutivo, seguida de Colima, Sinaloa, Baja California Sur y Baja California. En qué parte de la clasificación estén los estados, podría tener un impacto político para las elecciones de 2017.

Por ejemplo, en la clasificación general de paz en México, Nayarit es el segundo estado más pacífico de la República, tiene 1.143 homicidios y un crimen violento por cada 100 mil habitantes. El estado de Coahuila se posiciona ahora en el quinto lugar del MPI, tiene 1.567 homicidios por cada 100 mil habitantes y 2.064 crímenes violentos.

Sorprendentemente, el Estado de México en este índice ahora se encuentra en el lugar 14 de 32, con una tasa de homicidios de 1.951 por cada 100 mil habitantes y 2.46 crímenes violentos.

Y aquí va la mala noticia para todos: el impacto económico del deterioro de la paz en México fue de 79 mil millones de pesos, con un impacto anual de 3.07 billones de pesos, cifra equivalente a 17.6 por ciento del Producto Interno Bruto o 25 mil 130 pesos per cápita.

Por más que se presume que hay una mejora, la violencia nos golpea el bolsillo y nos quita el sueño. ¿Qué dirán los candidatos sobre esto?

Twitter: @Amsalazar

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