Opinión

Entre la tecnología
y el poder

 
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Apple logo (Reuters/Archivo)

La petición de las autoridades federales de Estados Unidos a la empresa Apple, para que desbloqueara el acceso a un teléfono de su fabricación, en una investigación de actividad terrorista y la correspondiente negativa del fabricante, ha desatado una polémica sobre la función del Estado, las libertades ciudadanas y un dilema ético para las empresas desarrolladoras de esta tecnología.

Por una parte, se enarbola la responsabilidad estatal indeclinable de proveer seguridad a su sociedad, a costa, muchas veces, de la afectación de la libertad individual.

El enfoque social concibe a la seguridad como condición indeclinable que el Estado debe garantizar, precisamente para favorecer la ampliación de las libertades del ciudadano y el derecho a su privacidad, con protección de la ley.

Las empresas, por su parte, están obligadas, ética y comercialmente a garantizar la privacidad de sus consumidores para mantener su lealtad y, desde luego, conservar su participación de mercado.

El avance tecnológico geométrico de nuestra época ha proveído al individuo de una gran capacidad de interacción que rebasa los métodos tradicionales, tanto técnicos como legales del Big Brother para el control social.

Además, a medida que se aumentan las capacidades de comunicación y vigilancia en la sociedad, se limita la discrecionalidad con que se ha acostumbrado ejercer el poder.

Hoy, una fotografía oportuna y viral puede tener un efecto devastador para el gandalla oficial o común. Por eso, en algunas 'democracias' se pretende abrir puertas traseras, con el fantasma de la seguridad, para controlar los recursos de expresión social que han demostrado incluso su capacidad para armar revoluciones.

La seguridad debe ser condición indispensable para ampliar las libertades del individuo, no pretexto para reducirlas.

El autor es catedrático de la Universidad Anáhuac México Norte.

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