Historias de esperanzas y decepciones
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Historias de esperanzas y decepciones

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Historias de esperanzas y decepciones

08/06/2018

México ha sido un país que ha vivido en medio de esperanzas y decepciones.

Nos hemos movido una y otra vez entre estos dos polos, en buena medida, porque desde hace muchos años hemos pensado que es el gobierno y no los ciudadanos quien tiene la responsabilidad de conducir al país.

Permítame referirle algunas estampas de este contraste entre lo luminoso y lo oscuro, por lo menos, las asociadas con algunos cambios sexenales.

-Echeverría: la apertura democrática. El país venía del trago amargo de la confrontación y la represión de 1968. Echeverría se insubordinó a Díaz Ordaz, al grado de que el presidente en funciones pensó quitarle la candidatura. Finalmente ganó y propuso ‘la apertura democrática’. Un grupo de intelectuales, destacadamente Carlos Fuentes, planteó que la opción era: Echeverría o el fascismo. Al final, tuvimos un régimen desastroso en lo económico y tremendamente represivo en la política. Gran frustración.

-JLP: de la esperanza a la ruina. El régimen de Luis Echeverría terminó con la más grave confrontación de muchos años entre el gobierno y el empresariado. Un solo discurso, el que pronunció López Portillo en su toma de posesión, al convocar la Alianza para la Producción, cambió el ánimo del país. Nos preocupábamos en 1979 por aprender a administrar la abundancia, cuando en 1981 estalló la crisis y en 1982 vino el cataclismo y la ruina. Un drama.

-Salinas: la sobreventa de las expectativas. Carlos Salinas de Gortari llegó cuestionado al gobierno. En pocos años le dio la vuelta a su aparente destino y se convirtió en celebridad mundial por el profundo programa de reformas lanzado en México. Íbamos al primer mundo. El destino al final fue diferente: la insurrección en Chiapas y los asesinatos políticos de 1994 cambiaron el rumbo. Los primeros días del gobierno de Zedillo detonaron una crisis gestada años atrás. El país se fue luego a la peor crisis económica en décadas.

-Fox: el desencanto democrático. La alternancia en el gobierno federal finalmente ocurrió en el año 2000, con el triunfo de Vicente Fox. Muchos pensaban que el país entraba a una nueva era. En poco tiempo se percibió que el nuevo gobierno no cambiaría nada sustantivo. Poco a poco, la euforia por la llegada de la democracia se fue convirtiendo en desencanto.

-EPN: del Pacto por México a la impopularidad sin precedente. Enrique Peña Nieto arrancó su administración en 2012 lanzando el Pacto por México, que parecía tener el potencial de cambiar el país. Las reformas se sembraron, pero sus frutos no crecieron. La corrupción y la inseguridad proliferaron y el presidente llegó a los niveles más bajos de aprobación, desde que hay registros. De la esperanza se pasó a la decepción y luego al enojo, que es lo que ha dominado desde hace muchos meses el ambiente emocional del país.

-Hoy: una esperanza y una gran incógnita. Hoy, millones de personas están esperanzadas en que AMLO les cambie su suerte, y con ella la del país. La historia no ayuda a creer que esa esperanza se convierta en realidad. Pero, todavía hay una gran incógnita.

Hubiera sido muy diferente si desde hace varias décadas hubiéramos tomado los cambios por nuestra cuenta y no esperáramos a la decisión de ‘Papá gobierno’.

Pero pareciera a veces que nos comportamos como una sociedad que aún no llega a mayoría de edad. ¿Así será?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.