Opinión

Energía y telecomunicaciones,
los contrastes

 
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telecom

Pese a las percepciones, dudas y críticas iniciales a las dos reformas económicas más importantes de esta administración y de varias décadas -la energética y la de telecomunicaciones-, a tres años de su instrumentación los avances y resultados han sido muy favorables. A unos meses de aprobadas, las condiciones del entorno y las características de la organización industrial no favorecían sus perspectivas. En el caso de la reforma de hidrocarburos, el mercado internacional del petróleo presentaba una sobreoferta importante y los precios del crudo se habían desplomado —de niveles superiores a 100 dólares por barril hacía algunos meses a menos de 40 dólares por tonel cuando se aprobó el nuevo marco legal— lo que implicó que las empresas petroleras redujeran personal, inversiones y planes de expansión. Se cuestionaba el interés para invertir en México, en un mercado recién abierto.

A ello se agregaba la presencia de un monopolio estatal (Pemex) y dudas sobre la capacidad de los nuevos reguladores para crear un mercado competitivo y con condiciones similares para todos los participantes. Esa estructura de mercado también aplicaba al sector eléctrico, con cuestionamientos sobre el 'piso parejo' no sólo en generación sino sobre todo en transmisión y distribución.

Las percepciones sobre el sector de telecomunicaciones no eran muy distintas, dada la presencia de jugadores dominantes cuasimonopólicos en telefonía fija (Telmex) y celular (Telcel), servicios de banda ancha (Telmex), así como televisión abierta (Televisa-TV Azteca) y restringida (Televisa).

En las licitaciones de campos petroleros se asignó 68 por ciento de lo subastado, todo un éxito a nivel internacional; en distribución final, más de 20 por ciento de las gasolineras transitaron de la franquicia Pemex a marcas privadas; y en transporte y almacenamiento, aunque lentamente, avanzan diversos proyectos de inversión. En el ámbito eléctrico, las subastas para abastecer a CFE tuvieron resultados positivos que involucran más de 40 proyectos y para el próximo mes está programada la primera para surtir a compradores privados, lo que fortalecerá el mercado eléctrico mayorista.

De acuerdo con el estudio de la OCDE que se presentó la semana pasada, en telecomunicaciones las medidas adoptadas en materia regulatoria y de competencia han implicado una reducción de precios (y de costos) de los servicios de hasta 75 por ciento, ha mejorado la calidad de los servicios, se agregaron 50 millones de suscriptores a servicios de banda ancha y se ha reducido la participación de mercado de las grandes firmas (por ejemplo, 12 por ciento en banda ancha). Aunque en televisión los resultados no son tan alentadores, al menos ya existe una tercera cadena nacional con elevado potencial para participar de manera competitiva.

A diferencia de los mercados de telecomunicaciones, en los que los beneficios al consumidor (precios, calidad y diversificación de oferentes) se han dado por una mayor competencia y expansión de la oferta, en el caso de la reforma en hidrocarburos los avances han respondido, en buena medida, a la 'contención' y deterioro de Pemex. Es una empresa cada vez más chica (producción a la baja de crudo, gas y petrolíferos); inversión en mínimos históricos; capacidad operativa en constante disminución (reducción sistemática de plataformas en operación, en particular de exploración, y uso decreciente de su capacidad de refinación); pozos en desarrollo y en operación a la baja (73 por ciento y 17 por ciento en 2017 con respecto al año anterior); nulo margen financiero (control de Hacienda en todas sus actividades y contratos); incumplimiento de las metas de actividad en sus asignaciones (en 65 por ciento de los casos); y escasos avances en asociaciones con empresas privadas.

Frente a ese panorama no sorprenden los resultados en las rondas de licitaciones. Los nuevos entrantes al mercado tienen clara la pérdida de competitividad del jugador dominante a corto y a mediano plazos. ¿Estrategia o inercia irreversible?

* El autor es socio de GEA Grupo de Economistas y Asociados.

Correo: mruizfunes@gmail.com

Twitter: @ruizfunes

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