Opinión

Enceguecidos

    
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Gerardo Ruiz Esparza

Incapaz de ver el tamaño de sus errores, Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) camina con la frente en alto y promete justicia ante uno de los casos de corrupción más icónicos del sexenio. Está delante del espectáculo de la impunidad en su máxima expresión, pero él no tiene la culpa, y como buen acusado niega hasta el final la responsabilidad.

¿Para qué le sirven al país los titulares de las dependencias que se mantienen con nuestros impuestos? ¿Cuál es el trabajo de Gerardo Ruiz Esparza al frente de la SCT? ¿Por qué un hombre que tiene a su cargo la construcción de los caminos para los mexicanos ha sido inmune ante toda prueba de negligencia y corrupción? ¿Qué le debe el Ejecutivo que prefiere el costo del escándalo que el de la sanción?

Esta semana se cumplen dos meses de la tragedia en que murieron dos personas cuando en su camino hacia Cuernavaca, el Paso Express, que les ahorraría tiempo de traslado, se abrió y se los tragó. Ocho semanas de la impunidad que está ahogando a este país.

Desde el primer día, los ciudadanos han pedido la cabeza de los responsables, ojo… no sólo de los culpables, sino de los responsables.

La Secretaría de la Función Pública (SFP) auditó cada paso de la obra y encontró al menos 22 irregularidades en cuatro dependencias todas adscritas a la SCT bajo la tutela de Ruiz Esparza. Estas irregularidades representan daños de al menos mil millones de pesos. ¿Cuál es la respuesta de la cabeza de la dependencia que debe vigilar cada centímetro de carreteras construidos en suelo mexicano? Esta:

“Como les dije con toda firmeza desde el pasado 12 de julio que sucedió este acontecimiento lamentable (el socavón en el Paso Express), la SCT está siguiendo hasta sus últimas consecuencias las decisiones que se tomen, y quienes tengan responsabilidad, se trate de servidores públicos, se trate de empresas privadas o se trate de funcionarios locales, tendrán que asumirla”.

Esas son las palabras de alguien con una venda en los ojos, que está buscando culpables que ocupen el banquillo del juicio social, penal y administrativo, sin ver el espejo que todo el tiempo lo ha señalado como el principal responsable.

Aunque frente a él se abrió un pedazo de carretera recién inaugurado, él niega el problema; aunque la SFP ha desnudado el cochinero, él ve la mejor obra del sexenio; él no va a cambiar y nada lo va a hacer pensar distinto: su oficina es limpia y su plumaje no se mancha.

Esta no es la primera vez que Gerardo es cuestionado ni que Enrique Peña Nieto lo protege; estos dos personajes han trabajado codo a codo desde hace al menos 12 años, cuando el presidente gobernaba el Edomex.

En esa administración dejó encargada a Ruiz Esparza la construcción del Viaducto Elevado Bicentenario y el Circuito Exterior Mexiquense, ambas obras adjudicadas a la tristemente célebre empresa OHL, en un caso de corrupción y sobornos que aún se mantiene abierto y en la impunidad.

¿Más ejemplos? La cancelación de la construcción del Tren México-Querétaro y lo opaco del proceso de licitación que había en la obra o la inconclusa construcción del Tren México-Toluca, una de las obras de infraestructura comprometidas por Peña y que sigue en el aire. Ruiz Esparza no toma nunca su responsabilidad, culpar a otros, a los de menor rango, a los que no lo ensucien, es una estrategia que ya no pasa desapercibida.

Pero algo peor que la incapacidad de Gerardo Ruiz Esparza para reconocer sus fallas es el continuo afán de Peña Nieto por mantenerlo en el cargo, la imperdonable falla de criterio de un presidente enceguecido.

Imagino que tras leer titulares como “Halla SFP cochinero en el Paso Express” su única respuesta será, otra vez, la apuesta al olvido.

Twitter: @jrisco

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