Opinión

Encarecen politécnicos
la negociación

Si no hubo cambio de última hora –al cierre de este espacio no lo había–, hoy se reunirá el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, con el grupo de estudiantes del Politécnico que ayer hicieron oficial su rechazo a la oferta del funcionario.

Los estudiantes consideraron que la propuesta de Osorio, que el viernes recogió aplausos y “huelums’’, les pareció “sin sustento’’ y sólo mediática.

Los paristas argumentan que sí, que están bien bonitas las soluciones ofrecidas por Osorio, pero no contemplan ni tiempos ni responsables para su aplicación.

Así que mantendrán el paro.

Ese era el riesgo que se corría cuando Osorio dijo que sí a todo, incluso antes de que se estableciera una mesa de negociación.

El grupo que encabeza la movilización encarecerá la negociación ahora.
Ayer lo advirtieron: hoy estarán en las oficinas de Gobernación para precisar cómo y cuando quieren los cambios “que nosotros queremos’’.

Ya les pusieron en la bandeja la cabeza de la directora Yoloxóchitl Bustamante Díez y la abrogación del reglamento objeto del paro, pero eso les fue insuficiente.

Y para la mala suerte de Osorio, los politécnicos llegarán como “víctimas del gobierno” por el caso de Iguala y los normalistas de Aytozinapa que, ciertamente no tienen relación con el paro, pero que es un hecho que no será desperdiciado para la estrategia de victimización.
Ya le dijeron que no; ahora se conocerá la verdadera capacidad de Osorio para la negociación, no para la claudicación.

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 El gobierno federal deberá tomar, en los meses siguientes, una decisión sobre qué hacer con los terrenos que compró el gobierno de Hidalgo en el sexenio pasado, para la edificación de una refinería que oficialmente ya fue cancelada.

No es un asunto menor.

A los propietarios de esas tierras se les prometió que se desarrollarían miles de oportunidades de trabajo para que se pudieran emplear.

Ese fue uno de los argumentos –no el único, desde luego–, que se esgrimió para convencerlos de vender sus tierras y construcciones al gobierno estatal, encabezado entonces por Miguel Ángel Osorio Chong.
Osorio solicitó un crédito de mil 500 millones de pesos para el pago de las 600 hectáreas comprometidas para el proyecto fallido.

Los terrenos fueron entregados a Pemex para la refinería pero el gobierno del estado se quedó con la deuda que ahora busca que sea absorbida por la Federación debido a sus altos intereses.

Además, también le fue cancelado definitivamente al gobierno hidalguense el proyecto para construir un aeropuerto de carga en Tizayuca.

Ahí se encuentran como reserva territorial del estado mil hectáreas que ahora no se sabe para qué se utilizarán; ociosas no pueden estar.

El problema con ambos terrenos es que a sus expropietarios les prometieron fuentes de trabajo –capacitación para ser obreros de Pemex, placas para taxis en el nuevo aeropuerto– que no se concretarán.

Y eso, si no se atiende en este momento, podría provocar otro movimiento social, sobre todo porque nunca faltan los administradores de conflictos para hacerse de algunos millones, perdón, para buscar el beneficio de sus representados.

Ojo.

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Con la presencia de los secretarios de Energía, de Hacienda, de Economía y de Medio Ambiente y Recursos Naturales, se instaló ayer el nuevo Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos, conformado en el marco de la reforma energética y de acuerdo con la nueva Ley de Pemex.

El director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, informó que será en la sesión del próximo 18 de noviembre cuando se presente ante dicho Consejo el proyecto de reestructuración de la empresa.

Twitter: @adriantrejo