Opinión

¿En verdad es mucho el gasto público?

 
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¿En verdad es mucho el gasto público?

En la discusión que se ha abierto respecto al Paquete Económico, pareciera haberse convertido en verdad revelada que el gasto público mexicano es excesivo.

De acuerdo con el Presupuesto enviado, el gasto neto total (incluyendo costo financiero) alcanzará 27.2 por ciento del PIB en este año y llegará a 23.7 por ciento el próximo.

De acuerdo con los datos del Banco Mundial, el promedio mundial fue de 28.7 por ciento en 2013, el último año para el que ofrece cálculos.

El promedio de los integrantes de la OCDE es de 29.1 por ciento del PIB.

Creo que con frecuencia erramos el tiro. El problema no es el tamaño del gasto público (aunque algunos fundamentalistas quisieran que fuera cercano a cero), sino el impacto económico que tiene ese gasto así como sus fuentes de financiamiento.

Y en México tenemos dos problemas. Uno de ellos es el esquema fiscal a través del cual el gasto federal se distribuye en los estados. En este año serán aproximadamente 1.7 billones los asignados a través de participaciones, aportaciones y otros esquemas. Esto equivale a 34.7 por ciento del gasto total, algo así como 8.5 puntos del PIB. Y son recursos que los estados virtualmente sólo reciben sin preocuparse por captar, lo que genera lo que algunos han llamado 'rentismo fiscal'.

Me parece que mientras no cambiemos ese esquema, tendremos un gasto público con una eficiencia muy limitada.

El otro tema que tenemos es la tendencia a crear estructuras para todo, desde los tiempos de la Comisión Nacional de Zonas Áridas o el Fideicomiso de Bahía de Banderas, por citar dos casos, hasta el actual organismo para las Zonas Económicas Especiales.

Cambiar el esquema de coordinación fiscal y hacer una reingeniería del sector público, eso sin duda le daría más eficiencia al gasto público en México.

¿FRENO A LAS VENTAS?
Esta semana la ANTAD dio a conocer sus datos de ventas de agosto. Crecieron 1.7 por ciento nominal a establecimientos comparables.

Con una inflación de 2.7 por ciento anual, implica un decrecimiento de casi 1.0 por ciento en términos reales. Si las comparaciones fueran homogéneas, implicaría que el mercado interno ha tenido un freno brusco, pues en julio hubo un crecimiento de 10 por ciento.

La realidad es que ninguna de las dos tasas expresa de manera fiel el comportamiento del mercado interno.

Debido a que en cada mes calendario el número de fines de semana cambia, hay un efecto que distorsiona las tasas en estas variables.

En agosto de este año hubo cuatro fines de semana mientras que en el mismo mes del año pasado hubo cinco.

Al normalizarse las tasas a fines de semana comprables (que impactan fuertemente las ventas de este tipo de establecimientos) probablemente la tasa sería del orden de 5.0 por ciento en agosto y de alrededor de 7.0 por ciento en julio.

De hecho, si obtenemos los promedios móviles trimestrales, encontramos que en julio el promedio fue de 6.0 por ciento y en agosto de 5.7 por ciento.

Como aquí le hemos comentado, sí habrá una desaceleración del mercado interno, pero será mucho menor de lo que los datos de agosto indican a primera vista.

Twitter: @E_Q_

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