Opinión

¿En qué hablamos?

 
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Gamés.

Gil no pertenece a ese grupo de personas que quieren mantener el idioma inmóvil. Según la corta entendedera de Gamés, el lenguaje es algo vivo, cambiante, un cuerpo que se transforma día y noche. Ahora mal: el uso de palabras haraganas, ésas que se impregnan en el muro del lenguaje como la humedad, esas palabrotas que resuenan y obtienen un lugar en el idioma por la sola razón de que nadie se toma un tiempo para elegir otra más pertinente, le parecen a Gilga una excrecencia idiomática.

Pescando en las tranquilas aguas de la red, Gil encontró un artículo de Federico Arango, subdirector de opinión de El Tiempo de Colombia.

Oigan esto: “Cada vez son más los que, pese a dominar la lengua de Cervantes, ven la necesidad de asistir a reuniones de trabajo con un diccionario inglés-español bajo el brazo como tabla de salvación para no naufragar en un mar de términos alquilados de la lengua de Shakespeare”.

Como el rayo, Gil pensó en las palabrotas que se desprenden de la tecnología y del inmundo mundo de la publicidad. Dice Arango: “Los extranjerismos son bien recibidos cuando nombran un objeto que carece de designación en español. Lo inaceptable es cuando desplazan sólidas palabras castellanas”. Gil quiso accesar al bluetooth, pero le fue imposible: el que accese será un gran accesador. Siempre será más sencillo conectarse a bluetooth.

Dice Arango que hoy en día nadie va a invitar a una amiga a comer unas magdalenas, más bien la llevarán a comer unos muffins. ¿Por qué llamarle bullying al acoso? Nomás para que parezca nuevo algo que ha existido siempre, aunque ahora se castigue y antes no. Desprestigiar al español es fácil, pero no por eso las mujeres se han empoderado. Gilga ha querido adueñarse del empowerment, pero le dicen sus más queridos amigos que eso es sólo una actividad para mujeres.

CALL TO ACTION
Gil ha oído decir muy cerca de él que se necesita con urgencia un face to face para discutir un issue. Parece que es poco prestigioso reunirse con alguien para discutir un asunto importante. La face y el issue parecen despertar más interés, sobre todo si se trata de personas que trabajan en una agencia de publicidad, o en oficinas de comunicación social, o en la madriguera de algunos encuestadores: too close to call.

Cuando Gil trabajaba en oficina con un horario fijo, antes de retirarse a caminar sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio, por las tardes oía: necesitamos hacer un call para un brainstorming. Decir que hay que reunirse para dar ideas sobre un asunto, no entusiasma a nadie, lo interesante es que sea un brainstorming.

Gil jura y perjura que ha estado en una agencia de publicidad y en ese lugar ha encontrado la mayor concentración de agresión al idioma y el mayor número de esnobs, y una mayoría de estúpidos de ambos sexos.

Todos los que en esos sitios sombríos se ganan la vida repiten a sus clientes que hay que tener un approach y que convendría tener un brief a la mano. O sea: un acercamiento y un resumen del tema.

Para no ir más lejos, Gamés les recuerda que en la delegación Miguel Hidalgo hay un city manager que se dedica a fatigar (gran verbo) las calles de esa delegación para fustigar (fa-fu) ciudadanos en faltas administrativas y exhibirlos en las redes. Un lamento desgarrador se oyó en el amplísimo estudio: ay, mis hijoos súper mamones.

PALABROTAS
Federico Arango ha pescado en las procelosas aguas de la tontería y la destrucción del idioma español, algunas palabrotas: deadline, esa fecha límite que en inglés se oye como una catástrofe; disruptivo (por disruptive), que provoca bruscas rupturas: mi último encuentro con mi jefe fue muy disruptivo y entonces me echó a la calle. Major issue: un lío grande. Liópez es un maestro del major issue. Outsourcing: asesoría externa. Si desapareces la nómina y el Impuesto sobre la Renta de tu outsourcing habrá resultado un éxito rotundo. Trendy: de moda. Sutano escribió un libro trendy que pasó como el rayo al basurero demodé.

De esta forma han desaparecido un puñado de verbos en español que ya nadie usa pues a los usuarios les parecen poco prestigiosos. Pobre Gamés, a veces no sabe en qué habla.

La máxima de Heidegger espetó en el ático de las frases célebres: Sólo hay mundo donde hay lenguaje.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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