Opinión

En Gran Bretaña, un ajuste pero sin recesión

 
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Paul Krugman. En Gran Bretaña, un ajuste pero sin recesión,

La tan publicitada recesión severa por el Brexit, hasta el momento, no parece estarse materializando. Esto realmente no debería ser tan sorprendente porque, como lo he advertido, el argumento económico a favor de dicha recesión en Gran Bretaña es sorprendentemente débil (¡Auch!, me acabo de lastimar un músculo palmeándome la espalda).

Pero estamos viendo una gran caída en el valor de la libra esterlina, que se ha profundizado conforme se vuelve probable que el Brexit efectivamente sea muy duro. ¿Cómo deberíamos verlo?

Originalmente las historias que se contaban sobre el desplome de la libra se relacionaban con las predicciones de una recesión: la demanda de inversión nacional colapsaría, llevando sostenidamente a tasas de interés muy bajas, y de ahí a fuga de capitales. Pero el colapso de la demanda no parece estar dándose. Entonces, ¿qué está pasando?

Al menos por ahora, estoy abordando este tema desde el lado del comercio, especialmente el de servicios financieros. Una forma de verlo es en términos del 'efecto para el mercado interno', una vieja historia que tiene que ver con el comercio pero que apenas se formalizó en 1980 (eche un ojo aquí a mi documento de investigación sobre el tema, en la publicación especializada American Economic Review: bit.ly/2duaEKR). A continuación, una versión informal: imagínese un bien o servicio con una producción sujeta a una gran economía a escala, lo suficiente como para que en caso de ser consumido en dos países, convendría producirlo sólo en uno y exportarlo al otro país, incluso si hay costos de transporte. ¿Dónde se ubicaría esta producción? Manteniendo lo demás constante, se escogería al mercado más grande, para minimizar el costo total del transporte. Por supuesto que tal vez no todo lo demás se mantenga constante, pero este efecto del tamaño del mercado siempre va a ser un factor, según qué tan altos sean esos costos.

En uno de los modelos que expuse en ese antiguo documento de investigación, esto se daba en una situación donde no toda la producción abandonaba a la economía más pequeña, sino más bien esta pagaba salarios más bajos y, por tanto, compensaba en competitividad lo que carecía en acceso al mercado. De hecho, usaba una moneda más débil para compensar su mercado más pequeño.

En el caso de Gran Bretaña, yo sugeriría que viéramos los servicios financieros como la industria en cuestión. Dichos servicios están sujetos a economías a escala internas y externas, las cuales tienden a concentrarlos en un puñado de centros financieros enormes en todo el mundo, siendo uno de ellos, por supuesto, la City de Londres. Pero ahora enfrentamos la posibilidad de costos de transacción verdaderamente más altos entre Gran Bretaña y el resto de Europa, lo cual crea un incentivo para alejar esos servicios de la economía más pequeña (Gran Bretaña) y acercarlos a la más grande (Europa). Por tanto, Gran Bretaña necesita una moneda más débil para compensar este impacto adverso.

¿Esto empobrece a Gran Bretaña? Sí. Pero es importante ser consciente que no todos en Gran Bretaña se ven afectados por igual. Antes del Brexit, el país estaba experimentando una versión de la llamada 'enfermedad holandesa'. En el caso de Gran Bretaña, las exportaciones financieras de la City juegan el mismo papel. Por tanto, su debilitamiento ayuda a la manufactura y, tal vez, a los ingresos de las personas que viven lejos de Londres y que siguen dependiendo directa o indirectamente para ellos de la manufactura. No es completamente incidental que fueran las partes de Inglaterra (¡no Escocia!) que votaron a favor del Brexit.

La moraleja es que una libra esterlina más débil no debería verse como un costo adicional del Brexit; sólo es parte del ajuste.

Twitter: @paulkrugman

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