Opinión

En el seminario del ITAM sobre perspectivas económicas

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dinero peso

Es imposible conocer con exactitud qué sucederá en la economía en el año que se inicia por el elevado número de variables involucradas, pero los tomadores de decisiones en las empresas y en los gobiernos, así como los particulares, deben de tener supuestos con los que tomen sus decisiones diarias. Aspectos como subir los precios de los bienes que adquiere o vende, las tasas de interés que acepta para los créditos que contrata o los sueldos y salarios que paga o recibe pueden determinar la quiebra o el desarrollo de sus negocios o la incapacidad de cumplir con sus obligaciones y responsabilidades. Pero estas son decisiones que tienen que tomarse de manera frecuente.

Lo ideal sería que todos los precios y sueldos fueran estables o fijos, pero esto no es posible porque los mismos reaccionan, minuto a minuto, a la suma de miles de decisiones y los cambios en los distintos mercados. Exceso o falta de lluvia en alguna parte del planeta, aumento de costos en otro lado, una guerra o un hecho violento, un descubrimiento de una nueva variedad de planta más productiva y miles de variables adicionales se reflejan de manera continua en los distintos precios. Ante este entorno se requiere de información relevante para ayudar a los tomadores de decisiones a ser más acertados y reducir sus costos, así como aprovechar las nuevas oportunidades.

A fin de proporcionar la información relevante la Asociación de Exalumnos del ITAM, conjuntamente con la universidad, organizamos desde hace más de dos décadas un evento de Perspectivas Económicas para visualizar las principales variables positivas o negativas que tendrán un efecto relevante en el año que se inicia en la economía nacional. Para lograrlo se invitó a funcionarios y empresarios cuyas actividades tienen un gran impacto en la economía nacional o que han tomado decisiones acertadas que les han permitido ser exitosos en el actual entorno nacional, a fin de que sirvan de ejemplo para otros más y den nuevas ideas a los asistentes.

Hubo coincidencia de todos los expositores de que el entorno internacional será muy difícil en el año, con un precio del petróleo bajo y fuerte volatilidad en el precio del dólar. Entre los puntos interesantes que mencionó Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público, están que el remanente de Banco de México se usará para reducir la deuda del gobierno y no como gasto público; que se debe separar del crecimiento del PIB total la caída del petróleo para evaluar el impacto en el resto de la economía, ya que su dinamismo es superior (3.4 por ciento) al total; que en el presente año la caída en el precio del petróleo no afectará al gobierno, ya que se adquirieron coberturas en su oportunidad cercanas a 49 dólares el barril y otros puntos más. Uno de los más interesantes fue el énfasis sobre la conveniencia de que sea el gobierno el que se “apriete el cinturón” y no las empresas o las familias mexicanas a fin de evitar que se eleve el déficit fiscal, lo que fue muy bien visto por los asistentes.

Por su parte Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, habló sobre la estabilidad del poder de compra del peso mexicano, a pesar del difícil entorno internacional; remarcó el hecho de que se rompió el ciclo perverso de mayor inflación que eleva las tasas de interés, lo que a su vez incrementa el déficit público que vuelve a provocar más inflación; hizo un comparativo de la crisis ocurridas en 1995 y en 2008 igualmente graves, pero el impacto social de la segunda fue menor porque la inflación también fue menor; y las ventajas de que se han alargado de manera notable los vencimientos de la deuda pública.

Por su parte Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, en una extraordinaria conferencia hizo un recuento de la situación económica prevaleciente en el mundo, con énfasis en la desaceleración de China y en la creciente desconfianza en las instituciones en todo el mundo, que se puede superar con mayor transparencia en las decisiones que se tomen. Respecto a los desafíos que tiene México destacó cuatro cruciales: 1) Los bajos niveles de productividad; 2) los elevados niveles de desigualdad; 3) los altos niveles de informalidad, y 4) la corrupción, remarcando que en las cuatro hay avances pero que es necesario intensificar el esfuerzo.

Finalmente, recomienda un cambio de mentalidad económica de México, es decir “revisar y modernizar el pensamiento económico de nuestras instituciones, de nuestras universidades, de nuestros tomadores de decisiones”. Yo agregaría que se utilizan de manera infructuosa dogmas de hace dos siglos para superar problemas del futuro, con resultados mediocres.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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