Opinión

En el juego de los tipos de cambio, México va perdiendo en 2014

El tipo de cambio, el precio de una moneda respecto a otra, es una variable fundamental ya que da o quita competitividad a los productos de cada nación y por lo tanto incide en el saldo de la balanza comercial. Cuando una nación implementa medidas que conducen a una depreciación de su moneda, ésta gana competitividad e impulsa sus exportaciones y encarece sus importaciones; por el contrario, cuando un país permite que las fuerzas de mercado revalúen su moneda respecto a las demás, está pierde competitividad encareciendo sus exportaciones y abaratando las importaciones.

Ante esto, no debe sorprender que diversas naciones recurran a “devaluaciones competitivas” en aras de darle un impulso adicional a su sector externo y de esta manera lograr un mayor crecimiento de su producción y empleo.

En este contexto cabe señalar que a lo largo de este año hemos visto cómo China ha ganado competitividad depreciando el yuan frente al dólar estadounidense; mientras que México la ha perdido permitiendo la apreciación del peso frente al billete verde. Tenemos que al comparar los tipos de cambio promedio reportados en enero de este año con los registrados en mayo que recién concluyó, el yuan de depreció frente al dólar en 3.0 por cient, mientras que el peso se fortaleció frente al billete verde en 2.3 por ciento, por lo que el resultado de estos ajustes es que el peso se encareció frente al yuan en 5.4 por ciento.

Lo anterior significa que entre enero y mayo de 2014 los productos chinos han bajado de precio (en términos de pesos) en 5.1 por ciento; mientras que los productos mexicanos se han encarecido para los chinos (en términos de yuanes) en 5.4 por ciento. De esta manera, en los primeros cinco meses de este año China ha ganado un importante grado de competitividad a costa de México por la variable tipo de cambio.

¿Qué efectos ha tenido esto en la balanza comercial México-China? De acuerdo con las cifras del Inegi más recientes al momento de realizar este análisis, tenemos que en el primer trimestre de 2014 México exportó a China bienes por 1.53 miles de millones de dólares (mmdd), cifra que representa un incremento de apenas 2.9 por ciento respecto al mismo trimestre de 2013. Por su parte, las importaciones realizadas por México de bienes chinos fueron por 14.16 mmdd, lo que representa 4.5 por ciento más de lo importado desde dicha nación en el primer trimestre de 2013. De esta manera, pasamos de tener un déficit con China de 12.066 mmdd en el primer trimestre de 2014 a uno de 12.633 mmdd, lo que evidencia el continuo deterioro de la balanza comercial de México con dicha nación asiática por 4.7 por ciento.

Las cifras al primer trimestre de este año podrían parecer inofensivas para la economía mexicana, pero nuestra relación comercial con China se ve realmente alarmante cuando analizamos cifras anuales. En todo 2013 México le vendió a China bienes por apenas 6.46 mmdd, pero importamos desde allá mercancías por 61.32 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit comercial en tan sólo un año por 54.8 mmdd. Cabe señalar que en 2012 el déficit comercial de México con China fue de 51.2 mmdd, mientras que en 2011 fue de 47.1 mmdd.

Así pues, los ajustes en el tipo de cambio, tanto de China como de México, tenderán a deteriorar aún más nuestra relación comercial con China, obviamente en detrimento del empleo y producción mexicanos y en beneficio de la creación de empleos en Asia.

Dada la contundencia de los datos, se debe incorporar al debate del por qué México no genera suficiente crecimiento económico, el daño que nos causa la relación comercial con China. Y es que así como se habla del impacto negativo en la economía ocasionado por la reforma fiscal, deberíamos también hablar del daño que le causa a diversas ramas manufactureras nacionales el tener un gigantesco déficit comercial con China.

Deseo hacer énfasis en que a lo largo de este año hemos visto cómo el Banco  Central chino se ha preocupado por depreciar el yuan con el fin de que el sector exportador de dicha nación mantenga su crecimiento. Este asunto es tan relevante que a principios de mayo de este año el Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó un reporte en el que designó a China como “país manipulador” de su moneda, y expresa su preocupación porque China reanudó la intervención cambiaria a gran escala en los mercados cambiarios.

¿Y qué han dicho las autoridades monetarias o económicas de México al respecto? La respuesta es nada. Nuestras autoridades guardan silencio respecto a lo que China hace con su moneda por varias razones: primero porque no se quieren pelear con su nuevo amigo, pero también porque el Banco de México se preocupa por mantener baja la inflación, y para ellos no importa que esto sea a través de importaciones baratas que destruyan la planta productiva y el empleo manufacturero nacional. Para el Banxico lo importante es que haya productos baratos aunque la gente no tenga dinero para comprarlos.

¿Cuánto tiempo más seguiremos permitiendo que China siga destruyendo la planta manufacturera de México a través de la manipulación de su moneda y prácticas desleales de comercio como dumping y otorgamiento de subsidios?

Para comenzar a poner remedio a esta situación, lo que el Banco de México debe hacer es bajar la tasa de interés de referencia para de esa manera atraer menos capitales "golondrinos" al país y así tener un tipo de cambio más competitivo. La actual tasa de referencia de 3.5 por ciento ha llevado a los Cetes a 28 días a niveles promedio de 3.25 por ciento anualizado, lo cual es un mundo de diferencia respecto al 0.05 por ciento que a lo mucho paga un bono del Tesoro de Estados Unidos a plazo de un mes. Es por este diferencial de intereses entre México y Estados Unidos, así como por la continuación de la expansión monetaria de nuestro vecino del norte que sigue fluyendo el capital golondrino hacía México.

La baja en la tasa de interés de referencia del Banxico es factible porque la inflación anualizada a la primera quincena de mayo de este año fue de 3.44 por ciento, lo cual la ubica dentro de la meta del Banco Central de 3.0 por ciento con un margen de variabilidad de +/- 1.0 por ciento.

Aunado a lo anterior, también se deben implementar medidas por parte de las secretarías de Economía y de Hacienda, que pongan orden en las importaciones provenientes de China. Para este fin deben revisarse los aranceles a la importación de productos terminados sensibles, y deben implementarse medidas en las aduanas que eviten la subvaluación y contrabando. Y desde luego que se debe ser mucho más expedito en el desahogo de los expedientes de casos antidumping que lleguen a la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI), dependiente de la Secretaría de Economía.

Si no se toman medidas para equilibrar la balanza comercial de China seguiremos viendo el estancamiento de diversas ramas productivas del sector manufacturero y por lo tanto el crecimiento económico seguirá siendo mediocre. El gobierno federal debe entender que la industria manufacturera la componen 20 ramas a las cuales debe apoyar, y no sólo se trata del sector automotor.

* El autor es director general GAEAP.

Correo: alejandro@gaeap.com
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