Opinión

En el futuro, la Generación Z tendrá sexo con robots

29 diciembre 2017 5:0
 
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Murillo

En la década de los años 90 explota el uso de Internet, era abril de 1993 cuando Tim Berners-Lee científico inglés, uno de los Baby Boomers padres de Internet, libera al dominio público el software www (world wide web), base de la revolución que se conocería como dot com, en la que se generaliza el uso de Internet para todo tipo de usos, principalmente comerciales, por eso el sufijo “com”, que es una abreviación de commercial, comercial en inglés.

En esas épocas la humanidad todavía no asimilaba el impacto que tendría la tecnología en sus vidas. La red la dominaba la Generación X, mi generación, que no era nativa digital, en el mejor de los casos llevaban 5 años navegando. Buena parte de la adopción de Internet se dio a gracias a la pornografía “Internet is for porn”, decían los que sabían. Todo comenzó con cientos de catálogos y miles de imágenes que pasaron de impreso a digital, entre los más visibles se encontraban Playboy y Hustler, que aportaron las primeras imágenes que se hicieron virales a través de correo electrónico, así es, la viralización no inició con las redes sociales, comenzó con el reenvío masivo de correos electrónicos. Con una suscripción de (solo) 29.9 dólares al mes se podía tener acceso ilimitado para ver y descargar todo el catálogo de un sitio.

La producción original de pornografía llegó después junto con la participación y colaboración de usuarios comunes, lo que hizo, aún más masiva la distribución y consumo de contenido en nuevos sitios como YouPorn, PornHub y RedTube, entre otros. Según un estudio de MetaCert, compañía dedicada a la seguridad en redes, más del 60 por ciento de los sitios de pornografía se encuentran hospedados en Estados Unidos, el 66 por ciento de ellos en California, lo que representa más de 400 millones de páginas únicas, distribuidas entre más de 4 millones de sitios de pornografía. El modelo de negocio ha evolucionado, una buena parte del catálogo es contenido libre y el negocio de los principales portales se encuentra en la suscripción a contenido premium, lo que eso signifique.

La era actual está abanderada por el IoT (Internet de las cosas en inglés), que es una tecnología basada en dispositivos conectados a Internet que podemos usar todos los días como joyería, accesorios o ropa (principalmente). En este sentido la industria de la pornografía no se queda atrás, la compañía sueca Lelo, ofrece una línea completa de objetos de placer operados remotamente que pueden ser controlados vía bluetooth, wifi o satélite, lo que pone la pornografía a un nuevo nivel, ya que la pareja interactiva puede estar en otro cuarto o incluso en otro país. Lelo presume contar con una tecnología llamada “SenseMotion”, que reacciona a acciones y movimientos de la pareja en tiempo real, lo que, en algún nivel, promete el intercambio de sensaciones: el“sexting” a un nuevo nivel.

Esto no termina aquí. El futuro de la pornografía estará liderado por el surgimiento de los “Smart Robots” (robots inteligentes), una rama más de la inteligencia artificial, lo que nos lleva a la pregunta: ¿Robots are for porn? Parece que estamos en la siguiente ola del sexo digitalmente habilitado. En un estudio realizado por la “Tufts University” de Medford Massachusetts y presentado en la “11th ACM/IEEE International Conference on Human-Robot Interaction (HRI 2016), se exploró la actitud humana con respecto al sexo con robots. Más de dos tercios de los participantes masculinos y más de la mitad de las féminas declararon que sí probarían tener sexo con un robot. La siguiente generación de pornografía ya no solo será gráfica o auditiva, será experimental.

¿Qué va a suceder con la humanidad cuando sea común y aceptado mantener relaciones sexuales con robots inteligentes o esclavos? Habrá que redefinir la educación sexual y emocional de los individuos, los millennials rompieron las barreras físicas de la intimidad, si no lo creen vean el Snapchat de sus hijos, la Generación Z sistemáticamente tendrá sexo y por qué no, creará lazos afectuosos con un robot. Por muy controversial que sea, la intimidad física y emocional con los robots es inevitable, sólo resta prepararnos para ese futuro.

*Fundador y Presidente del Consejo de Metrics.

Twitter: @JavierMurillo
LinkedIn: javiermurilloacuna

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