Opinión

Empleo, ¿por qué crece?

      
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Quintana, crecimiento empleo. Shutterstock

El crecimiento del empleo formal en México se disparó.

A junio la tasa fue de 4.4 por ciento, lo que implica la generación de casi 808 mil nuevos puestos de trabajo en los últimos doce meses.

Tradicionalmente, el ritmo de crecimiento del empleo formal se asociaba al del crecimiento de la economía. En el último par de años ya no ha sido así, pues prácticamente lo duplica.

El PIB de 2016 creció a un ritmo promedio de 2.3 por ciento, pero el ritmo del empleo fue de 3.8 por ciento.

En 2015 el crecimiento económico fue de 2.6 por ciento, pero el del empleo resultó de 4.3 por ciento.

Y, hasta abril de este año (último dato disponible), el crecimiento del IGAE, que se aproxima al PIB, fue de 1.9 por ciento en promedio frente a 4.3 por ciento del empleo.

¿Qué pasa con el empleo total si no se considera estrictamente el empleo formal registrado por el IMSS?

La población ocupada total, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, crecía a un ritmo de 2.1 por ciento en el primer trimestre del año, cifra que sólo es ligeramente superior a la del crecimiento de la economía.

En 2016 el ritmo de crecimiento de la ocupación total fue de 2.0 por ciento en promedio, ligeramente inferior incluso al crecimiento económico.

Es decir, pareciera que si observamos los datos completos, más allá del empleo formal, se mantiene la correlación entre crecimiento económico y empleo total. Pero si se ve sólo a los formales, este tipo de empleo crece mucho más rápido.

Me parece que la conclusión es inequívoca: hay un proceso de formalización del empleo en México que es el que explica esa diferencia.

Las nuevas formas de contratación que generó la reforma laboral, así como los procesos de fiscalización del IMSS y las facilidades para la inscripción de trabajadores han sido determinantes.

De acuerdo con la Encuesta de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental entre Empresas, el alta de trabajadores al IMSS resultó el trámite mejor valorado y uno de los de menor prevalencia de corrupción.

El hecho de que haya una parte de formalización, además de creación de empleo nuevo, no implica que no haya un impacto multiplicador relevante.

Por ejemplo, el proceso de formalización es uno de los pilares del crecimiento del crédito al consumo. El ritmo de crecimiento de este tipo de crédito a mayo fue de 4.2 por ciento en términos reales y al cierre del año pasado fue de 8.5 por ciento.

La seguridad en los ingresos que genera un empleo formal también ha sido uno de los factores del aumento de las ventas del comercio minorista.

Pero todo indica que la ocupación total no está creciendo como los datos del IMSS indican.

Si así lo fuera, resultaría que hay en México una tendencia a la generación de empleo menos productivo, pues sólo así se entendería un crecimiento del empleo superior al crecimiento del PIB.

De hecho, sería deseable que, en términos del empleo total, el PIB creciera más rápido que el empleo, pues eso significaría un incremento en la productividad laboral, lo que sería muy positivo para la economía del país.

La noticia del crecimiento del empleo formal es positiva, pero no pretendamos que represente más de lo que realmente significa.

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