Opinión

Empleo: disparidades sectoriales y regionales

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Empleo

En un contexto de magro crecimiento económico y de sucesivas revisiones a la baja de los pronósticos correspondientes –la más reciente el martes pasado, cuando el Banco de México redujo su proyección de incremento del PIB para 2015 de 2.5-3.5 por ciento a 2.0-3.0 por ciento– el gobierno ha destacado la evolución del empleo.

En seis de sus últimos diez discursos (diarios) el presidente Peña ha señalado el incremento del número de trabajadores asegurados en el IMSS y del empleo en general como una muestra de que la economía va por el camino correcto, lo que le atribuye a las reformas estructurales. De acuerdo con ese Instituto, entre marzo de 2014 y el mismo mes de este año los asegurados aumentaron en 756 mil 800 trabajadores, en buena medida por el efecto del régimen de incorporación fiscal que propició el cambio de trabajadores hacia la formalidad.

Por otra parte, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, en el primer trimestre de 2015 la población económicamente activa ocupada aumentó en 725 mil 100 personas, que se sitúa en el promedio de los empleos generados en los últimos cinco años para periodos similares y se aproxima, aunque no son comparables, a lo que reporta el IMSS. Con ello, la tasa de desempleo disminuyó de 4.8 por ciento en el primer trimestre de 2014 a 4.2 por ciento en el mismo lapso de 2015, la más baja desde 2010.

De hecho, con excepción de la tasa de condiciones críticas de ocupación (que incluye a personas que laboraron menos de 35 horas a la semana, más de 35 horas pero que percibieron menos del salario minino, y más de 48 horas a la semana ganando menos de dos salarios mínimos) todos los indicadores de empleo, esto es las denominadas tasas complementarias de ocupación y desocupación, mostraron una mejoría entre ambos trimestres. La “mala” noticia es que del total de empleos generados una tercera parte (228 mil 700) fue en el sector informal.

Según la ENOE, entre enero y marzo de 2014 y de 2015 en el sector primario se perdieron casi 66 mil empleos, en tanto que en el secundario y el terciario se generaron 323 mil 700 y 453 mil 900, respectivamente. Además del agropecuario, destacaron las reducciones de personal ocupado en las industrias extractivas (petróleo) y de electricidad y en el rubro de “otros servicios”. De hecho, en los últimos cinco años se ha registrado una elevada correlación entre el dinamismo de la actividad económica sectorial, el crecimiento del PIB en los estados donde ésta se ubica y las tasas de ocupación en esas entidades.

En 2010-2014 los estados con presencia elevada de la industria automotriz (Aguascalientes, Guanajuato, Puebla, Coahuila y Chihuahua) registraron un incremento del PIB de 4.7 por ciento anual, muy superior al promedio nacional (2.9 por ciento) y tasas de desempleo sustancialmente inferiores a la total. En el otro extremo, entidades con vocación petrolera (Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Campeche) sólo crecieron 0.7 por ciento por año y tuvieron un desempleo elevado. En medio se ubicaron las entidades con vocación turística, como Baja California Sur y Quintana Roo, cuyas economías se incrementaron 4.2 por ciento en promedio y registraron bajo desempleo, las agroindustriales (crecimiento de 3.5 por ciento y desempleo moderado) y las de la frontera norte.

En contraste, entidades con preponderancia de los servicios (Estado de México y Distrito Federal) y las no petroleras del sur-sureste (Guerrero, Oaxaca y Chiapas) sólo crecieron 2.2 por ciento en promedio en los últimos años y exhibieron tasas de desocupación superiores al promedio nacional.

Se requiere instrumentar políticas públicas que focalicen los esfuerzos y recursos de acuerdo con las ventajas competitivas de ambos, sectores y entidades federativas, y que se traduzcan en mayor valor agregado y generación de empleo. A ver si la recién promulgada “Ley para Impulsar el Incremento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Nacional” (ojalá su efectividad sea tan amplia como el nombre) y el Comité Nacional de Productividad que sesionó hace un para de días sirvan para algo.

Twitter: @ruizfunes

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