Opinión

¿Empiezan los cambios?

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A tres meses de la desaparición de los 43 normalistas, miles salieron a las calles para marchar por los jóvenes. Tras recorrer las principales avenidas del centro de la ciudad, el grupo realizó un mitin en el Monumento a la Revolución.  (Alejandro Melénde

Van al menos tres decisiones en esta semana, que parecen anunciar que el gobierno del presidente Peña ha entrado en otra fase. Ojalá.

El primero fue la determinación de que la PGR presentara públicamente el conjunto de pruebas que desde cualquier perspectiva legal honesta, ofrecen evidencias conclusivas de que los 43 secuestrados de Ayotzinapa están muertos.

Quisiéramos que no fuera así, pero no hay ningún sustento racional para pensar de otra manera.

Además, la mayor parte de los responsables materiales e intelectuales están presos y procesados o en camino de serlo.

El gobierno había hecho cálculos políticos y había decidido no sustentar una conclusión que podía haberse presentado desde hace más de dos meses.

Esta semana cambió, y la PGR tiene todos los elementos legales para cerrar el caso.

Claro que al movimiento que ha tomado la desaparición de los 43 como bandera, el asunto no le gusta nada, pues implica que se quedan colgados de la brocha. Se desinfla.

El segundo cambio visible fue la determinación de impedir que los embozados, que llevaban el estandarte de los 43, siguieran atacando instalaciones federales, especialmente tomando casetas, de las cuales obtenían un financiamiento nada despreciable para su movimiento.

¡Finalmente! La autoridad actúa como autoridad… aunque usted no lo crea.

Y el tercero es la decisión de recortar el gasto público.

Bien podría haberse esperado a julio. Se pudo incrementar el endeudamiento en el primer semestre, con la perspectiva de bajarlo en el segundo semestre, en particular al final del año, cuando se cuente con los ingresos de las coberturas.

No fue así. El gobierno aceptó pagar eventualmente los costos electorales del recorte en aras de asegurar que las finanzas públicas se mantienen en orden.

Esta visión es esperanzadora.

Pareciera indicar que la Presidencia de la República ratifica la visión de que lo importante es el destino del país en el largo plazo.

Si se es consistente con esta perspectiva, se va a determinar que es necesario desarrollar una estrategia para reposicionar al presidente Peña, pues de lo contrario –como ayer lo dijo Luis Carlos Ugalde– el propio gobierno le estaría poniendo la alfombra roja a López Obrador.

Ese reposicionamiento del presidente, tras la conclusión del asunto Ayotzinapa, pasa por el establecimiento de un sistema anticorrupción y la realización de una auditoría independiente respecto a los concursos y adjudicaciones de Grupo Higa.

Como lo hemos dicho, la instrumentación de las reformas requiere un Ejecutivo fuerte, que haga frente a los intereses afectados por las reformas.

Y esa fortaleza requiere del restablecimiento de su credibilidad.

Ya no es un tema que involucre sólo al presidente. Conseguirlo, es un interés nacional.

Imprecisión en el recorte

Nos equivocamos. Le comentamos en este espacio y en la nota principal de EL FINANCIERO que el recorte al gasto se iba a detallar ayer por parte del secretario de Hacienda. No era el caso. Las dependencias apenas están presentando a Hacienda sus propuestas de recorte.

El detalle se presentará en los próximos días.

Twitter: @E_Q_

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