Opinión

¿Elecciones en Michoacán?

La cruda realidad de la descomposición en Michoacán sigue dando frutos. Hoy la PGR afirma que Jesús Reyna tenía vínculos con La Tuta. Además, se ha filtrado, otros políticos locales también colaboraban con el crimen organizado. Ya en 2010 presenciamos el fallido “michoacanazo” de Calderón, cuando se arrestó a 35 servidores públicos de todos los partidos, que fueron liberados por falta de pruebas. Todo parece indicar que en el caso de Reyna el desenlace será distinto.

El conflicto se ha venido recrudeciendo desde que Calderón, el 11 de diciembre de 2006, envió 6 mil 500 efectivos del Ejército y la Marina a recuperar y restablecer el orden y la seguridad de su estado, en lo que llamó la Operación Conjunta Michoacán.

Ni la Operación Conjunta, ni el “michoacanazo”, ni todos los esfuerzos de la pasada administración rindieron frutos. Al contrario: creció el crimen, la extorsión, nacieron las autodefensas y se agudizó el conflicto social. Michoacán es un ejemplo vivo del estado fallido. Este gobierno federal ha designado un comisionado y anunciado 250 acciones. Paralelamente, en el 2015 el estado vivirá un proceso electoral para gobernador, alcaldes y diputados locales.

¿Puede un Estado en esas condiciones renovar sus poderes legislativo y ejecutivo? ¿Pueden los michoacanos votar y elegir con tranquilidad y confianza entre candidatos honorables? ¿Quién garantiza que el narcotráfico no financie las campañas de quienes contiendan a la gubernatura, presidencias municipales y congreso estatal?

Michoacán requiere de una solución política distinta. Los dirigentes de PRI, PAN, PRD, PVEM y Panal a nivel nacional y estatal deben construir una alternativa de unidad, armar un gobierno de coalición estatal y en los principales municipios, hoy tomados por las autodefensas. Nadie, que no sea la autoridad, debe ejercer el uso de la fuerza. Se debe alcanzar esta solución en el 2014. Es indispensable garantizar que quienes formarán la nueva administración (gobernador y gabinete) sean individuos que puedan transformar la realidad de Michoacán y funcionarios en quienes los ciudadanos puedan confiar.

¿Hay alguna otra manera de hacerlo en tan sólo seis meses?