Opinión

Elecciones en Argentina: entre la debacle y el optimismo

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Cristina Fernández  de Kirchner,  gobernó  Argentina  durante ocho años consecutivos. (Reuters)

Este domingo 25 de octubre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales, para gobernadores y legislativas en Argentina para el periodo 2015-2019. A pesar del sueño de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de perpetuarse en el poder, estos comicios señalan el final de la época marcada por sus tres gobiernos. Las elecciones no permiten vislumbrar el rumbo que seguirá ese país, cuya situación política y económica se ha deteriorado en los últimos años.

En mayo de 2003, Kirchner asumió la presidencia entre gran inestabilidad social y política. A diferencia de sus predecesores, Kirchner instrumentó políticas proteccionistas, rechazó el modelo neoliberal y adoptó generosas medidas a favor de las centrales obreras más radicales. Estas acciones le permitieron consolidar su base de apoyo electoral, transmitir el poder a su esposa Cristina y apostar por un segundo periodo en 2011-2015. Sin embargo, murió antes de poder ejecutar ese plan. La presidente Fernández, en su momento de mayor popularidad, reformó la Constitución para permitir la reelección para un segundo periodo consecutivo. El año pasado, en condiciones más adversas, ella debió descartar la posibilidad de volver a hacer un cambio constitucional para competir por un tercer periodo. Por ese motivo, y muy a su pesar, pues no era parte de su equipo cercano, se decidió en las primarias que el candidato del oficialismo –“Frente para la Victoria” (FVP) – fuera Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien ha prometido que mantendrá los logros de la pareja Kirchner-Fernández, pero que hará los ajustes necesarios, entre ellos desmarcarse de “La Campora”, agrupación juvenil ultrkirchnerista capitaneada por Máximo Kirchner.

Los sondeos más recientes muestran que las elecciones presidenciales estarán muy reñidas y que es difícil predecir el resultado. La sensación que se transmite es que cualquiera que gane, será mejor que el gobierno actual. Scioli va a la cabeza, pero no es claro que pueda alcanzar 45% de la votación para evitar una segunda vuelta. En segundo lugar está el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri –candidato de la coalición electoral “Cambiemos”– y en tercero Sergio Massa –candidato de la alianza “Unidos por una Nueva Alternativa” (UNA) –, quien ocupó la jefatura de gabinete del gobierno de Fernández entre 2008 y 2009, para luego romper con ella. Es muy probable que haya una segunda ronda en noviembre, a pesar de los esfuerzos mal disimulados del gobierno y la campaña que la propia Cristina está haciendo para llevar a la victoria a su candidato este domingo.

Fernández deja el país en una situación crítica. La economía se deteriora después de varios años de tasas de crecimiento similares a las de China (en 2010 alcanzó 9.5%). La pobreza y la inflación han aumentado, el peso se ha devaluado, ha caído el precio de la soya y la exportación ganadera cayó abruptamente debido al impuesto a la producción de 35%, que han afectado gravemente los ingresos de las dos principales exportaciones argentinas. Se espera que el PIB caiga 0.7% este año. Los argentinos han vuelto a temer la quiebra del gobierno y de correr el riesgo de perder sus ahorros. Este entorno económico desfavorable se debe en gran medida a las medidas populistas del periodo kirchnerista. Al mismo tiempo, se encuentran debilitadas instituciones fundamentales como el Banco Central, el poder judicial o el servicio exterior de ese país. Los actos de corrupción e intolerancia a la crítica por parte de altos funcionarios del gobierno –entre ellos, la misma Fernández y su vicepresidente Amado Boudou– se han revelado como sello distintivo de la forma de ejercer el poder. Apenas antier dos diputadas denunciaron una extensa red de espionaje sobre periodistas, legisladores, miembros de la oposición y jueces, por parte de la Agencia Federal de Investigaciones.

Los retos del futuro gobernante de Argentina serán muchos. Debe implantar cambios en el corto plazo que eviten una crisis económica similar a las que ha sufrido ese país y que permitan que regrese la inversión. Debe haber consenso en la defensa y el respeto a las instituciones del país y en el freno a la corrupción rampante. Si bien hoy se avizora lejano el tiempo cuando Argentina fue una de las diez economías más importantes del mundo, hoy tiene una oportunidad histórica de retomar el rumbo perdido.

Twitter: @lourdesarandab

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