Opinión

Elecciones en Canadá, oportunidad de cambio

 
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Bandera Canadá

El próximo 19 de octubre tendrán lugar las elecciones parlamentarias en Canadá, en las cuales se elegirá a sus nuevos gobernantes y se definirá la suerte de su actual primer ministro Stephen Harper. La prensa, la radio y la Tv de México se han ocupado muy poco de ellas; a diferencia de lo que sucede con el proceso en Estados Unidos (EU), cuyos debates mediáticos y cualquier bravuconada de Trump llaman la atención de los medios.

Sin embargo, Canadá es hoy día muy importante para México y nuestro futuro común. La geografía nos obliga a ambos a vivir al lado del mismo gran elefante, de esa gran potencia que es EU. 21 años después de la firma del TLCAN en 1994 nos hemos descubierto gradualmente y existen en nuestra relación actual y horizonte futuro grandes oportunidades, aunque también algunos retos a superar.

Acabo de visitar Ottawa durante las fiestas patrias. Tuve la oportunidad de platicar con algunos diplomáticos, académicos y empresarios locales, de leer ampliamente la prensa local y sobre todo de ver en televisión un excelente, largo debate sobre las cuestiones económicas entre los tres principales contendientes: Stephen Harper del Partido Conservador, Tom Mulcair del New Democrtaic Party y Justin Trudeau del Partido Liberal. (¡Ya quisiéramos ver algo de ese nivel en México!) Quisiera compartir mis impresiones con mis lectores. Primero algunos datos básicos.

¿Cuáles son los principales partidos contendientes, quién los lidera, con qué posibilidades? Los tres principales partidos políticos se encuentran casi empatados con una tercera parte del voto nacional cada uno.

Stephen Harper (56 años), líder del Partido Conservador, ha sido primer ministro desde 2006, encabezando un gobierno minoritario de partidos populistas y libertarios, reelegido en 2008 y en 2011 con mayoría conservadora. Sus partidarios argumentan que le ha dado a Canadá estabilidad, seguridad y una economía sólida y que su experiencia es clave para enfrentar los retos actuales. Alaban su decisión firme de mantener un presupuesto equilibrado. Sus críticos lamentan su falta de sensibilidad social (problemas de empleo, salarios e inmigración), el exceso de poder que le ha conferido a las fuerzas de seguridad e inteligencia, su desinterés por el medio ambiente (sacó a Canadá del Protocolo de Kyoto), sus concesiones a la posición de EU en el TPP (en detrimento de la producción local automotriz y de lácteos), su estilo personal ríspido y poco amigable (baja sintonía con Obama). Consideran que diez años en el poder lo han desgastado y que no tiene ideas para enfrentar los nuevos retos nacionales y mundiales. Su preferencia electoral (29.7 por ciento el 10 de septiembre) se concentraba particularmente en Alberta y otras provincias de las Praderas (Saskatchewan y Manitoba), zonas rurales, energéticas y mineras. En el debate se le vio tranquilo, como jugador de póker, mientras sus contrincantes se enfrentaban.

Tom Mulcair (60 años) del Nuevo Partido Democrático, se ha convertido en el favorito por pequeño margen (32.5 por ciento). Abogado, exministro en el gobierno de la provincia de Quebec, encabeza un partido que ha fusionado diversos grupos social demócratas y laborales. A partir de 2011 ha crecido su popularidad por sus visión seria, su perspectiva de largo plazo, con preocupación por el crecimiento, el empleo y la problemática social y ambiental. Es un político al estilo de la nueva socialdemocracia europea. Durante mucho tiempo consideró inevitable un déficit presupuestal para invertir y crecer, pero ante las críticas se ha movido hacia el centro y ha argumentado que con una mejor administración del gasto y la inversión pública podría evitarse el déficit. Ello le ha traído apoyos de círculos financieros que lo han visto como un giro hacia el centro, pero en cambio resistencias de los tradicionales socialistas del NDP y de académicos que esperan ver si se pueden conciliar sus cifras. Su popularidad es alta en Quebec y British Columbia. En el debate mostró firmeza y madurez. En otra entrevista declaró estar dispuesto a colaborar con los liberales para echar fuera a Harper.

El candidato más joven, Justin Trudeau (43 años) del Partido Liberal va en ascenso en intención de voto (29.5 pot ciento). Es hijo y heredero político de Pierre Trudeau, el popular PM Liberal de los 70. En la primera década del 2000 el Partido Liberal descendió a tercer lugar, pero a partir de 2013, con Trudeau ha recuperado su popularidad. Frente a las críticas de ser joven e inexperto,  Justin se ha sabido rodear de políticos experimentados y ha armado una propuesta ambiciosa y bien articulada para la recuperación del crecimiento y el empleo, basada en inversión pública–privada, la modernización de la infraestructura y la innovación empresarial. Admite que habrá moderados déficits presupuestales en los primeros dos años, pero insiste que son inevitables para salir de la actual recesión y mantener la estabilidad. Su llamado a invertir en Canadá ha tenido el respaldo de grandes empresas que argumentan que prefieren que se les hable con la verdad. Su popularidad es muy alta en Ontario (Toronto) y las provincias atlánticas y va en ascenso en el resto del país. En el debate mostró más ambición y espíritu de crecimiento.

La moneda está el aire, pero en la hora actual es evidente que los canadienses quieren la alternancia. La constitución prevé los gobiernos de minoría. Cualquier combinación es posible. Los partidos pequeños como el Verde de la ambientalista responsable, la abogada Elizabeth May (4.4 por ciento) y el Bloque Quebecois (3.4 por ciento) podrían hacer la diferencia y parecen preferir la alternancia.

Hay que seguir de cerca la elección pues importa a México.

Canadá se ha convertido en uno de nuestros tres primeros socios comerciales. La minería, la industria automotriz y de autopartes y la aeronáutica de ambos países se encuentran muy vinculados; así como la banca. Es también Canadá fuente importante de divisas de turistas y jubilados que disfrutan de San Miguel Allende, Puerto Vallarta y la Riviera Maya. Nuestros sectores energéticos y productivos forman parte de un mercado regional que tenderá a estar cada vez más integrado a través de una fortalecida infraestructura de comunicaciones y transportes. Un número importante de trabajadores agrícolas, enfermeras y profesionistas mexicanos laboran en ese país. Existen crecientes relaciones educativas y culturales, que al igual que el turismo de mexicanos podrían impulsarse considerablemente si Canadá revirtiera la decisión adoptada hace cinco años de imponer visa a mexicanos.

El tema de la visa ha sido recurrente en la campaña. En un panel reciente en Toronto sobre la política exterior hacia Latinoamérica el representante del partido conservador insistió en exigir visa a mexicanos; la posición del candidato liberal y de la candidata de la nueva democracia fue de eliminarla. Esperemos que así sea. Nuestro actual embajador Suárez Dávila ha logrado grandes avances que merecen ser consolidados.

El autor es investigador asociado de El Colegio de México y presidente del Centro Tepoztlán AC.

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