Opinión

Elecciones 2015

El próximo 7 de octubre inicia el proceso electoral de 2015. En dicho proceso se habrán de renovar dos mil 159 cargos: la Cámara de Diputados federal, 17 congresos locales -incluida la Asamblea del Distrito Federal que suma a 641 representantes-, nueve gubernaturas y mil nueve ayuntamientos -se contemplan aquí las 16 delegaciones del Distrito Federal.

El INE, los partidos políticos y sus candidatos, al igual que los aspirantes independientes, los medios y los ciudadanos, seremos responsables de otorgar certidumbre desde el ámbito que a cada quien corresponda, a un proceso electoral con nuevas reglas y nuevo árbitro que salvaguarde el voto de cerca de 80.5 millones de mexicanos inscritos en la lista nominal.

El trabajo en el INE ya ha iniciado y éste contempla la adecuada operación e instalación de cerca de 150 mil casillas, de las cuales 92 mil serán bajo la modalidad de casilla única, en la cual se ejercerá el sufragio de la elección federal y de las concurrentes que correspondan.

El PRI se ha dado a la tarea de adecuar la normatividad interna a las nuevas reglas y a los nuevos tiempos, en los cuales se contemplan mecanismos que nos permitan instrumentar la paridad de género en las candidaturas. De la misma, forma se han socializado las nuevas disposiciones acompañadas de la promoción de una cultura de legalidad en dónde nuevas prácticas de transparencia se vuelven un deber y parten de la promoción de profundizar en una cultura cívica y política.

Aquí también debemos inscribir la selección de los mejores perfiles en términos de militancia, trayectoria, rentabilidad y prestigio ciudadano, además de la vinculación social que permita aminorar la crisis de representatividad en la que no somos ajenos como muchas democracias; que se fortalezca con campañas políticas que efectivamente sean espacios de reflexión y de propuesta, tendientes a elevar la calidad democrática.

En una democracia consolidada como la que hoy vivimos en México, inscrita en un régimen multipartidista y competitivo, seguimos apostando a la diversidad.

De la misma forma apostamos por los grandes acuerdos que trasciendan la rentabilidad electoral, y promovemos una política de alianzas que fortalezca nuestra democracia representativa.

Nuestros indicadores de calidad democrática deben elevarse: procesos electorales legales y legítimos, un buen funcionamiento gubernamental que contemple la gobernanza, mayor participación y cultura política, así como las garantías civiles, requieren del esfuerzo y del compromiso de todos.

La transformación y el cambio son inherentes hoy a nuestro sistema político.

Nuevos tiempos requieren innovación, nuevas y transparentes prácticas, desafíos, pero también experiencia. Estoy cierto de que el PRI seguirá encabezando las grandes transformaciones de México, y que con disciplina, organización, apego a la legalidad, buenas propuestas, candidatos ganadores, una gran estructura electoral y campañas novedosas, entre otras cosas, y junto con la gente, construiremos el triunfo el próximo año.

El autor es secretario de Acción Electoral del CEN del PRI.

Twitter: @SamuelAguilarS