Opinión

Elección interna del PAN

Terminó bien con respecto a las expectativas que había. Aunque Ernesto Cordero no alzó la mano de su oponente, aceptó el resultado y dijo que no impugnará. Gustavo Madero es el ganador y la amplia ventaja diluye, mas no elimina, las acusaciones de una elección inequitativa.

Madero fortalece su posición política y puede así definir una estrategia de mediano plazo -fuera de la presión de la sobrevivencia y de la coyuntura. Si quiere inaugurar una “nueva época”, como aseguró en varias entrevistas, debe tomar acciones de fondo. Menciono cuatro.

Primera. Aclarar lo que más ha dañado la imagen del PAN: las acusaciones de corrupción que rodean a algunos legisladores, presidentes municipales y exgobernadores. Si son inocentes, que se demuestre ampliamente; si hay dudas o elementos probatorios, que se castigue. Hace varios meses se creó una comisión de transparencia para analizar los casos de corrupción, pero sus objetivos fueron poco claros y sus resultados son inciertos. Se debe investigar a fondo y deslindar responsabilidades.

También es importante indagar qué ocurrió en ciertas áreas del gobierno anterior; por ejemplo en Pemex o en la oficina de comunicación social de la Presidencia de la República. No tiene atribuciones el partido, pero puede exigir que se realicen o concluyan investigaciones por parte de la autoridad. No se trata de cacería de brujas, pero el PAN debe dar el ejemplo empezando con sus propios militantes.

Segunda acción. Empujar medidas preventivas de combate a la corrupción. El PAN ha hecho muy poco para combatir el abuso de recursos públicos que existe durante la negociación del presupuesto (los moches, el clientelismo, la falta de rigor para aprobar partidas). Ha logrado poco para fortalecer la fiscalización del gasto público, sobre todo en las entidades del país. Sus grupos parlamentarios, tanto en el Congreso federal como en las legislaturas estatales, se niegan, igual que el resto de los partidos, para transparentar el uso de recursos al interior de los congresos.

Tercera acción. Definir su postura respecto a las coaliciones electorales en 2015. En 2010, los panistas señalaron que gracias a ellas habían ganado en Sinaloa, Puebla y Oaxaca. ¿Ganaron realmente? El año pasado, el PAN de Sinaloa se deslindó por completo del gobernador de la entidad, a quien acusaron de no representar la plataforma del partido. Asimismo, lo acusaron de favorecer al PRI en las elecciones de 2012 traicionando a la coalición que lo llevó al poder.

El gobernador de Puebla —exmilitante del PRI— ha desplazado a los liderazgos panistas en esa entidad y ha sido acusado de usar recursos públicos para impulsar su carrera política, justo lo que el PAN tanto critica de los gobernadores del PRI. Muchos panistas temen que a cambio del presunto apoyo económico para la campaña de Madero, el gobernador de Puebla se apropie de la candidatura presidencial en 2018. ¿Cometería el PAN ese error?

El PAN ha perdido mucho con esas alianzas de membrete que otorgan triunfos pasajeros pero dañan la congruencia ideológica del partido, estimulan el oportunismo y desmotivan a los verdaderos militantes.

Finalmente el PAN debe decidir su papel como partido de oposición. A diferencia de sus críticos, creo que Gustavo Madero hizo bien al haber negociado las reformas del Pacto por México y que, efectivamente, en los últimos 18 meses ha logrado más en términos legislativos como presidente del PAN que lo alcanzado por Vicente Fox y Felipe Calderón durante 12 años desde Los Pinos.

Pero el Pacto y las reformas de papel han prácticamente terminado —en junio se habrán aprobado la de telecomunicaciones y la energética, y entonces el PAN deberá replantear su relación frente al gobierno. La tentación de pasar de la cooperación a la crítica estridente sería la salida populista.

Mejor aun, debe asumir su corresponsabilidad para que las reformas sean ejecutadas correctamente y enfrentar a quienes desde los gobiernos, los partidos, los sindicatos, el sector empresarial y los medios se opongan a ellas.

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Una buena noticia del triunfo de Madero es contener la tentación del expresidente Calderón de mantener su influencia en ese partido cuando él es responsable de parte de la crisis que vive hoy: como presidente de la República minó su independencia, impuso dirigentes y su estilo personal contribuyó a pleitos internos que han crecido en los últimos meses.

Pero Madero carga a cuestas algunos aliados que han manchado la imagen del PAN -oportunistas sin militancia real ni principios ideológicos. Ojalá limpie la casa aunque ello signifique desplazar a algunos de sus aliados. Hay un fin superior que es recomponer a su partido.