Opinión

El yuan con papas

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dolar.

Gil recuerda su vida marcada siempre por la difícil emergencia de los principios. Los extintos padres de Gamés practicaban el alarmismo sofisticado en años perdidos en la memoria de los tiempos: este enero nos espera un callejón oscuro, un incendio en la economía, un horror, un abismo para la esperanza. Gilga temblaba.

Gamés lee en los periódicos y oye en los mentideros versiones de 2016 que le ponen los pelos de punta: que el crecimiento económico será una semilla sin embrión, que el dólar caro aplastará al peso, que nuestro postróleo llegará a precios de regalo y risa loca. Según esto, Nostradamus ha vaticinado un cuento de hadas comparado con el año 2016 que le espera a la nación mexicana.

Gilga tomó entre las manos su periódico EL FINANCIERO y leyó las “Coordenadas” de Enrique Quintana, 'El augurio de la inestabilidad': “¿Cuáles son los márgenes que tiene la economía mexicana este año en un entorno internacional tan incierto? Estrechos. Para usarlos se requiere, sin duda, de dos cosas. La primera es que garantice que no se caiga el dinamismo del mercado interno (…) La segunda es que se acelere la instrumentación de las reformas, en especial los sectores energético y de telecomunicaciones”.

CONOCIMIENTO 
Gilga se pone muy nervioso y perturbado. Ahora bien y mal: Enrique Quintana desmenuza el asunto del dólar en cinco puntos y concluye que la depreciación del peso, primero, ha sido menor que la de otras monedas de América Latina y prevé que el 2016 será, al final, un año de 17.78 por dólar, con sus altas y sus bajas.

De inmediato se nota que el posgrado de Gil en Economía Interestelar cursado en Yale da sus frutos; de pronto, Gil entiende de paridad (no empiecen), precios y desprecios petroleros, enrojecimiento de las reformas energética y de telecomunicaciones, del metabolismo de las bolsas de valores en el mundo. No se burlen, en el muro del amplísimo se encuentran colgados los diplomas.

Su periódico EL FINANCIERO puso esto en su primera plana: “Bolsa, crudo y peso se hunden por golpe externo”. Suena como al resultado de una fiesta del panista Jorge Luis Preciado, pero se trata en realidad de los ventarrones del dragón chino sobre las economías del mundo. Si no es Chana es Juana, pero la cosa viene dura. Mju. En entrevista con su periódico El Universal, José Ángel Gurría ha dicho que México se despetroliza a la mala. Nunca volverán las golondrinas de 100 dólares el barril. Se oyó un lamento desgarrador en el amplísimo estudio: ¡ay, mis hijoos despetrolizados!

AYUDA DE ALLÁ ARRIBA 
Por fortuna viene el Papa Bergoglio, que además de ser simpatiquísimo, moderno y perdonar a los cerdazos de los Legionarios de Cristo, puede ser un buen intermediario con el Altísimo. Nunca sobra una buena recomendación.

Liópez está convencido de que la visita de su Santidad dará consuelo al pueblo de México. Gil lo leyó en su periódico El Universal y en una nota de Karla Rodríguez: “La gente padece mucho, nuestro pueblo está sufriendo por la crisis económica, por la crisis de bienestar social, por la crisis de inseguridad, por la crisis de violencia. Por eso es muy bueno que venga el Papa y que dé un mensaje para el fortalecimiento de los valores espirituales”.

¿Qué les parece el dirigente de Morena, un partido que se dice de izquierda, afirmando que un mensaje del Papa fortalecerá los valores espirituales de los mexicanos? Aigoeei. Lo que hay que ver: Liópez aconseja escuchar las palabras del Papa. ¿No hay dirigente de izquierda que coma lumbre? Es cuento viejo, Liópez está a la derecha de su pequeña izquierda.

Qué tiempos aquellos en los cuales los hombres considerados de izquierda sostenían el laicismo como un valor central de la democracia. Gilga no pide demasiado, no está loco, ni modo de exigir a un Reyes Heroles; Gil se conforma con un trozo, digamos, del profesor Olivares Santana, así de barato, ¿cómo la ven? Dicho sea esto de paso y sin la menor intención de un albur de enero.

Oiga, Liópez, ya en serio: ¿no le da pena aconsejarle a las personas escuchar al Papa y rezar para mitigar el sufrimiento? La sociedad democrática debe ser laica, no puede elegir ser o no serlo. La sociedad democrática no puede ser teocéntrica porque son valores contradictorios (Savater dixit). Con Liópez no hay tu tía, ni tu madre, ni tu padre, ni tu hermano, sólo él mismo.

Este breve diálogo de los hermanos Marx se abrió paso en el ático de las frases célebres:

Groucho: Vamos Ravelli, ande un poco más rápido.

Ravelli: ¿Y para qué tanta prisa, jefe? No vamos a ninguna parte.

Groucho: En ese caso corramos y acabemos de una vez con esto.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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