Opinión

¿El voto de la venganza? 

 
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¿Cuáles son las consecuencias del voto nulo?

México se encuentra inmerso en un proceso electoral en cuatro entidades de la República que habrán de celebrar en 40 días una jornada electoral en la que se elegirán a tres gobernadores, 270 ayuntamientos, 34 diputados y 138 regidores por la vía de mayoría relativa, y 21 diputados y 59 regidores por la vía de representación proporcional.

Dicho proceso no marcha de manera independiente del anticipado inicio de la elección de 2018 en donde habrán de renovarse el Poder Ejecutivo federal, el Congreso de la Unión y nueve gubernaturas considerando a la Ciudad de México, entre otros cargos.

Tanto en la elección de este año como para la de 2018 el descontento participará en las casillas conjurando con ello lo que se percibe ya como la venganza que se ha apropiado del humor social de los mexicanos. No acudirá a ejercer su voto un ciudadano racional, sino uno irracional que encuentra en su ira razones suficientes para hacer de su voto la expresión de su venganza, de su esperanza perdida, de una oportunidad desperdiciada.

El castigo irracional tiene suficientes razones para justificarse: la corrupción, la inseguridad, la falta de empleo, de salarios dignos, la desigualdad, la pobreza y la impunidad ante el abuso de aquellos que jugaron con la emoción del electorado y lejos de gestionar y canalizar las demandas sociales hicieron prevalecer sus propios intereses, la mayoría de manera ilícita. Maquiavelo ya señalaba que: “las viejas ofensas no se borran con beneficios nuevos, tanto menos cuanto el beneficio es inferior a la injuria”.

Atestiguamos así, con el ánimo social encrispado, campañas electorales con estrategias de psicología política, guerra sucia, descalificaciones, mentiras, verdades a medias y en suma de una importante cantidad de información (de la cual desconfiamos) que busca llegar a cambiar o a reafirmar nuestra elección, a manipular una decisión que de acuerdo a varias teorías de la neurociencia, ya está tomada, ya que el elector es irracional y alterna el caleidoscopio cognitivo hasta arribar a la conclusión que desea, eliminado en el proceso estados negativos emocionales contrarios a su preferencia.

De esta forma, en esta 'guerra' en la que todo se vale, que además resulta infructuosa, hemos dañado a nuestra democracia y se profundiza el alejamiento de los ciudadanos con su clase política.

Esta guerra que demuestra que nada tiene que ver con darle cauce a las demandas ciudadanas o al menos cumplir lo ofrecido, en llevar a las mejores propuestas y mucho menos a los mejores hombres, ha hecho emerger incluso nuevos términos como la desafección.

Desafección y venganza social se harán presentes en los procesos electorales en México, no habrá razones para cambiar el voto conducido por ellas, no importa lo que venga, lo que importa es castigar a quienes el sistema no castiga, a quienes el sistema protege, a quienes el sistema encubra, a quienes el sistema enriquece, a quienes el sistema necesita. Castigar, en una palabra, al propio sistema y sus representantes visibles. El voto entonces una vez más confirmará que no es racional, que es emocional, porque si fuera racional entonces no tendríamos la caricatura de democracia que tenemos, y menos la representación política que hoy avergüenza a nuestra nación.

Twitter: @SamuelAguilarS

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