Opinión

El verdadero
'Mexico moment'

“Nunca desperdicies una buena crisis” es una frase memorable de Winston Churchill. Ojalá que el presidente Peña Nieto la asimile. Los eventos en Ayotzinapa catalizan altos niveles de frustración y enojo. La “Casa Blanca” y la cancelada licitación del tren rápido a Querétaro pueden volverse golpes letales a la credibilidad y al respeto al presidente.

Después de la aprobación de reformas estructurales, la economía mexicana era un oasis, una de las más prometedoras en un mundo preocupantemente estancado. Si EPN no toma a esta crisis política por los cuernos y muestra enorme determinación para combatir –de fondo–corrupción e impunidad, corremos el riesgo de desperdiciar no una sino dos oportunidades: la presentada por las exitosas reformas y la que la crisis en sí ofrece para proponer cambios profundos.

Esta crisis es agravada por precios del petróleo a la baja que reflejan temas estructurales. Arabia Saudita ha decidido distanciarse de la OPEP y dejar que los precios caigan para entender mejor la estructura de costos de la producción de petróleo y gas de esquisto de Estados Unidos, su principal rival en el mercado mundial de energéticos.
Necesitan entender a qué precio dejan de producir qué yacimientos. De paso, le atestan un golpe a Irán, su enemigo regional. Estados Unidos puede sobrevivir a la caída, y de paso hiere a la economía rusa. Un menor precio de gasolina incrementará el poder de compra de los estadounidenses, aunque también restringe el desarrollo de su creciente industria energética.

Este entorno limitará el atractivo de la inversión energética en México, y le resta flujo a las empresas petroleras internacionales. El despegue energético colombiano ocurrió con precios al alza, búsqueda frenética de nuevos yacimientos dada la demanda mundial creciendo en forma exponencial, multitud de ingenieros petroleros venezolanos en búsqueda de trabajo y multinacionales con abundantes recursos para arriesgar. Ninguno de estos elementos estará presente en México.

Por otro lado, los precios a la baja pondrán más presión en una situación fiscal ya tirante. La economía mexicana muestra un déficit fiscal de 4.5 por ciento del PIB, y habrá presión para incrementar gasto social. Si el crecimiento es menor, la recaudación también lo será. La única alternativa realista será que Hacienda empiece, finalmente, a enfocarse en el enorme desperdicio en el gasto público. Si Videgaray respeta la promesa de no hacer más reformas fiscales en este sexenio, condenará al país a déficit crecientes y a mayor endeudamiento en un entorno internacional de tasas de interés al alza.

No hay tiempo qué perder. Este es un momento para transformar. Me preocupa en sobremanera que la administración peñista parece creer que basta con cambios cosméticos. Se esfuerzan por evitar que los medios reporten el tema de la “Casa Blanca”. Por mucho que éste deje de estar en los encabezados, el daño está hecho. Un inmueble así provee evidencia tangible que restará credibilidad al presidente.

Las protestas por Ayotzinapa siguen creciendo en número, magnitud y violencia. Sé que temen reprimir, pero tendrán que empezar a poner límites, y apurarse a cerrar y dar resultados creíbles de las investigaciones. No será una tarea remotamente fácil. Pero, de seguir por este camino, crecerá el impacto económico inmediato como consecuencia de la interrupción de actividad por cierres de carreteras y aeropuertos, menor turismo cuando se acerca la temporada alta, saqueo a comercios y posible desabasto; decisiones de inversión serán pospuestas hasta que las aguas se calmen.

Urgen cambios en el gabinete. El secretario de Gobernación está claramente rebasado. La estrategia de ceder para evitar conflictos resultó evidentemente equivocada. Se tiene que considerar a alguien con amplísima experiencia política, sea o no cercano al presidente, e incluso a gente de otras filiaciones. El secretario de Comunicaciones y Transportes debe salir. También es momento para traer sangre nueva a la Procuraduría, evidentemente “cansada”, que no hizo caso a múltiples advertencias de Iguala. Una auditoría a las finanzas de la primera dama sería una medida muy inteligente. No tienen más alternativa que predicar con el ejemplo. Ojalá lo entiendan pronto.

Necesitamos detonar un proyecto claro y serio para combatir impunidad y corrupción, emprendiendo el largo y tortuoso camino necesario para construir un Estado de derecho funcional. Se requiere de un fiscal anticorrupción duro, inobjetable, independiente y claramente empoderado. Se tienen que comprometer recursos considerables para dotar al país con Cortes y Ministerios Públicos que sean años luz más profesionales y honestos que los actuales, y mucho mejor Policía, cambiando eventualmente la estructura fiscal y humana para dotar a los municipios con la capacidad para recaudar e invertir localmente.

Se han quedado sin margen de acción por los acontecimientos, pero particularmente por la pésima reacción ante éstos. ¿Están dispuestos a aprovechar la crisis para poner cambios de fondo sobre la mesa? La decisión definirá el rumbo histórico de México. No es exageración. Este será el verdadero Mexico moment.

Twitter: @jorgesuarezv