Opinión

El Tren Interurbano
de CDMX a Toluca, sentimientos encontrados

 
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tren interurbano

Dicen que iniciará su operación en el primer semestre de 2018. Anticipe usted que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes hará todo lo posible porque así sea. Es la obra, no politizada, más emblemática de la administración del presidente Peña Nieto.

Ahora, en su etapa más visible para el ciudadano de a pie, la construcción del Tren Eléctrico Interurbano México-Toluca va tomando forma. Este mes se realizó la prueba del primer tren de 30 que estarán llegando a Toluca. Con colores patrios, el equipo de cinco vagones interconectados diseñado para 719 pasajeros (326 sentados y 393 de pie) circuló lentamente por el pequeño tramo de vía doble confinada que está ya listo en Edomex.

Siendo vecino de Santa Fe, he observado y padecido la evolución de las obras con sentimientos encontrados:

Ánimo.- Al imaginar, por fin, al poniente de la ciudad con una alternativa de transporte colectivo suburbano, que igual ofrezca transporte eficiente al que baja de Santa Fe a la ciudad para conectar con el sistema Metro, que viajes de mayor alcance hacia la zona urbana de la capital del Estado de México. De hecho, imaginarme avenida Constituyentes con menos autobuses urbanos circulando diario en ambas direcciones es verdaderamente alentador.

Desesperación.- Por lo desordenados y poco buenos vecinos que han resultado los contratistas del tramo que va de la salida del bitúnel en el Cerro de las Cruces y hasta la conexión con la Barranca del Río Tacubaya. Igual alteran cauces fluviales, que levantan calles sin el menor interés por dejarlas circulables.

Reducen carriles de un día para otro sin aviso previo y poco limpian u ordenan lo que sus maniobras nocturnas modifican y ensucian. Hay mucho espacio para la mejora, pero no muestran interés alguno por atenuar los efectos de su presencia 'temporal'.

Preocupación.- Por el uso del terreno que servía como vaso regulador pluvial de Santa Fe. Instalar la estación del tren ahí -si bien en un diseño elevado y con obras adicionales de los colectores en la zona- deja abierta la interrogante de cómo se materializarán los efectos de las intensas lluvias que solemos tener en el año y cuyos nuevos cauces podrían presentar efectos hoy desconocidos. Basta con ver lo que causó la planta de concreto temporal.

Entusiasmo cauteloso.- Por el diseño arquitectónico de la estación Santa Fe. Los renders publicados proyectan modernidad. Me gustan. La interrogante es cómo resolverán la circulación interna vehicular para ascensos y descensos, las conexiones peatonales a inmuebles vecinos y la necesidad de estacionamiento de vehículos y bicicletas que ocasionará el uso mixto de sistemas de transporte. Y no se olvide el reto de prever y bien organizar el ascenso y descenso de pasaje de las rutas de camiones y colectivos que naturalmente nutrirán la intermodalidad del tren.

En fin, suena muy bien leer que desde Santa Fe se podrá llegar al metro Observatorio en seis minutos o viajar al aeropuerto de Toluca (bajándose en la estación Metepec para abordar después un shuttle) en 24 minutos. Mejor aún que alguien que viaje desde Zinacatepec a CDMX pueda llegar en sólo 40 minutos de recorrido, más tiempos de espera en cada estación.

Haciendo votos porque SGS haga bien su trabajo de supervisión ante las eventuales prisas sexenales y cuide que la obra marche de acuerdo a su especificación, por aquello del antecedente de la Línea 12 del Metro, confieso que la prueba publicitada este mes me brindó un cierto alivio citadino al advertir que los rieles en construcción para este nuevo sistema de trenes de pasajeros en México sí sirven para los trenes que CAF está produciendo.

*Empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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