Opinión

El taponado de los vinos

   
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Vino

Como muchos temas relacionados con el vino, el “taponado” de las botellas no escapa a la polémica y los mitos.

Durante décadas, el único tapón utilizado en botellas de vino fue el corcho. Esta palabra proviene del latín córtex, que literalmente significa corteza, ya que es extraído, precisamente, de la corteza del alcornoque. El principal productor de este corcho es Portugal, seguido de países mediterráneos como España, Francia o Marruecos.

El corcho es un tejido vegetal formado por células muertas. Está formado por canales microscópicos conocidos como lenticelas que permiten el paso de muy poco oxígeno. Entre más largo sea un corcho (hasta 53 mm aproximadamente), significa que éste será más costoso y se utilizará para vinos con capacidad de guarda. El corcho sirve como sello ideal para que el proceso de afinamiento del vino continúe después del embotellado.

Aún no comprendo la razón por la cual se lleva a cabo la ceremonia de oler el corcho por parte de algunos meseros y comensales. Eso sí, al oler el corcho gesticulan de tal forma que juraría el mismísimo Dionisio se está apoderando de su alma en un extraño fenómeno de transmutación que mi mente es incapaz de comprender. Este ritual responde más a costumbres de imitación que a un proceso de evaluación del vino. ¡El corcho siempre va a oler a corcho!

El corcho es un elemento muy útil para valorar el estado de conservación de una botella de vino. Sin embargo, no es requisito para valorar la calidad de los vinos. Si el corcho presenta manchas disparejas o irregulares, significa que la botella pudo haber sido maltratada al estar expuesta a altas temperaturas. Esto no significa que debamos rechazar el vino, sino que debemos poner atención al momento de degustarlo.

En las últimas dos décadas se ha incrementado el uso de tapones sintéticos y los llamados screw caps o taparroscas. Se ha demostrado científicamente que prescindir del corcho natural no significa elaborar vinos intomables ya que actualmente existen algunos vinos de primera calidad no usaron corcho natural en su embotellado. Los beneficios para el consumidor final implican, facilidad al destapar una botella y evitar la contaminación del vino con corchos enfermos.

El tipo de taponado de las botellas de vino no es parámetro para determinar la calidad de los vinos, pero cuando tenemos una botella con tapón sintético o de taparrosca, implica generalmente que ese vino debe beberse cuanto antes.

Prescindir del corcho será perdernos únicamente el maravilloso ritual de descorchar una botella. No pierdan la oportunidad de probar diferentes vinos aunque éstos no utilicen corcho natural en su taponado.

Disfruten de abrir una botella y beber su contenido, ya que a través de la nariz y del gusto es como nuestro paladar determinará la calidad del vino, no evaluando el tapón que utilizaron para su embotellado.

¡Salud!

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