Opinión

El sur también existe

 
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Pobre. (Cuartoscuro)

Uno de los problemas fundamentales del país es la desigualdad y su reflejo entre los órdenes de gobierno, así como al interior de ellos. Por ejemplo, cinco entidades federativas concentran la mitad de la deuda pública de ese orden de gobierno, y 25 municipios la mitad de la deuda de los dos mil 445 que hay en el país.

En efecto, las oportunidades de desarrollo han sido mayores en el norte y el centro del país. A los estados del sur y sur-sureste les tocan menos recursos, los problemas sociales son vastos, tienen indicadores de pobreza importantes, la debilidad de la infraestructura, el bajo nivel de la inversión pública y privada, y sus insuficiencias financieras son mayores que en el resto del país. Sus habitantes le han apostado a la migración y a las remesas.

Por otra parte, la apuesta al centralismo en una nación constitucionalmente federal ha sido muy costosa para el sur-sureste, ya que en lugar de ayudarlos a mejorar, su situación se ha agravado. Por ello resulta importante la decisión oficial de impulsar su desarrollo anunciado por el presidente Peña Nieto, respecto a la creación de tres Zonas Económicas Especiales en la región, además de otras en distintos puntos, que pretenden impulsar el desarrollo y mejorar la competitividad de los estados de esa zona.

No se puede ya aplazar. La atención al desarrollo de estas entidades es urgente y prioritaria, en un entorno descentralizado, que considere las realidades sociales y económicas de cada entidad y de cada región, así como sus posibilidades fiscales, hoy muy limitadas ante el mayor centralismo tributario en el ámbito de la OCDE y la insuficiencia de las transferencias no condicionadas que representan su principal ingreso propio. El apoyo tiene que venir no sólo de programas asistenciales, que sólo mantienen latente el problema. No, hay que hacerlo con inversiones, con infraestructura y con mejores niveles educativos.

Las zonas especiales anunciadas se ubicarán en Puerto Lázaro Cárdenas, con acciones en municipios de Michoacán y Guerrero; parece que al fin se concretará el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que empieza en Salina Cruz y llega a Coatzacoalcos; y otra en Puerto Chiapas, aunque también estuvieron en Chiapas los gobernadores de Yucatán y Quintana Roo.

Cada estado es diferente pero tienen problemas comunes. Por ejemplo, la disidencia magisterial ha sido una constante en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán, sin decir que en los otros no existe.

La cuestión del endeudamiento es más grave en Quintana Roo, Chiapas, Michoacán y Veracruz, además de que Oaxaca y Puebla están en umbrales delicados.

Son estados donde se concentran la mayor parte de los municipios: sólo Oaxaca, Veracruz, Puebla y Chiapas que forman la misma zona fiscal en la Coordinación Fiscal y en la regionalización que usa la ASF, tienen cerca de la mitad.

Los estados mencionados por el presidente, sin incluir a Tabasco, Campeche y Tlaxcala, representan poco menos de la tercera parte del PIBE. A agosto de 2015 han recibido el 23 por ciento de las participaciones, dos terceras partes concentradas en Veracruz, Chiapas y Michoacán. La primera recibe más participaciones que Puebla, Yucatán y Quintana Roo juntos, pero es de las más endeudadas.

Un dato que dio Luis Videgaray justifica todo lo que se pueda hacer por la región. Dijo que el PIB por habitante de los estados del norte ha crecido 47 por ciento en términos reales desde la firma del TLC; sin embargo en Chiapas, Guerrero y Oaxaca se ha mantenido sin cambio.

Sí, el centralismo los ha afectado, pero también la ineficiencia, el desinterés, la opacidad y un ineficiente ejercicio de los recursos públicos por parte de algunos políticos muy bien focalizados, que se equivocaron de tiempo. Una buena oportunidad para algunos de ellos, aún hay tiempo.

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