Opinión

El sistema no soporta su pasado

1
   

   

Nos podremos enterar de información hasta 40 años después (Especial)

El pasado se ha vuelto un problema para el sistema político mexicano. Fabiola Martínez, de La Jornada, lanzó la advertencia hace dos semanas. La reportera publicó el 11 de este mes lo que algunos historiadores percibieron desde enero: se ha cerrado el acceso público a los archivos correspondientes a la Guerra Sucia.

El argumento formal para esa medida es que una nueva ley de archivos obliga a limitar el acceso hasta por 70 años a documentos que contengan datos personales. Así, de lo que pasó en los sexenios de Echeverría y López Portillo nos enteraremos a partir de ¡2040!
No sólo eso. Sino que de seguir esta política, como bien destaca Fabiola en su información, “se afectará la investigación de otros episodios históricos, como las desapariciones en el sexenio de Felipe Calderón”.

¿A qué le tienen miedo las autoridades?, le pregunto a Jacinto Rodríguez Munguía, autor de La otra guerra secreta, un recuento sobre las relaciones entre la prensa y el gobierno a partir, precisamente, de lo que guardan los archivo del poder.

“Es que lo que está ahí, en esos archivos de la Guerra Sucia, constituye el espejo de lo que sigue ocurriendo hoy. Ahí hay muchos Ayotzinapas, muchos Tlatlayas. Ahí está el ADN de lo que sigue pasando hoy en México.

“En esos archivos está la documentación, ordenada, de delitos de lesa humanidad y de las violaciones a los derechos humanos; la encuentras en cualquier expediente que abras. Ahí están las pruebas de la tortura y de las desapariciones. A eso es a lo que le tienen miedo, a que veamos el origen de lo que siguen siendo hoy.

“El ogro envejeció y tiene miedo. No sabe qué hacer con su pasado. Regresó a Los Pinos un ogro aparentemente joven, rejuvenecido, pero no, tiene la misma mentalidad de los años setenta”.

Según Rodríguez Munguía, lo que ahora se ha publicado en La Jornada él lo comenzó a notar desde diciembre, en que comenzaron a no darle fichas a los investigadores, a restringirles información. “La tentación de cerrar los archivos ha estado siempre. Ahora le subieron cuatro rayitas a los obstáculos que nos habían venido poniendo, se fueron al extremo, pero no es una cosa nueva, de varias maneras, sutiles, llevan tiempo restringiendo el acceso. Sin embargo, esto ya es un exceso”.

Varios investigadores han hecho notar la contradicción de que los materiales estén en el Archivo General de la Nación y al mismo tiempo tengan el carácter de reservados. Y por otra parte, con la medida instrumentada por la Segob se revierte lo que se había logrado en los últimos 14 años, cuando se comenzó a conocer lo que contenían esas fichas, sobre todo el material sobre la actuación de la terrorífica Dirección Federal de Seguridad.

Para el historiador Alejandro Rosas, lo que ocurre es “muy delicado y poca gente ha prestado atención a esto, porque por primera vez teníamos posibilidad de acercarnos desde adentro, desde el interior de la DFS, a lo que fue la Guerra Sucia. Y urge que los historiadores hagamos más investigación sobre la segunda mitad del siglo XX. Que echen para atrás el acceso a esos documentos es muy, muy grave”.

En este campo, en el del pasado, también en vez de avanzar, México retrocede. Esos documentos nos ayudarían a entender cosas del hoy, no sólo del ayer. Pero el sistema tiene miedo, y ha clausurado el acceso a ese conocimiento.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Guerrero: elecciones sí, pero como para qué
El mito del error
Culpable de no disculparse