Opinión

El debate al aumento en las tasas de interés

 
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Hace unos meses, hubo un debate sobre las fuentes de la presión sobre la Reserva Federal para que aumentara las tasas. Parte de lo que impulsó el debate fue una clara división entre la gente de adentro de la Fed, como el vicepresidente Stanley Fischer, quien parecía ansioso por elevar las tasas, y la gente externa como Lawrence Summers, el exsecretario del Tesoro, y yo, quienes nos oponíamos vigorosamente a dicho aumento. Lo raro del debate es que había pocas diferencias obvias (si acaso) en la ideología económica entre ambos bandos.

Entonces, ¿qué hizo que los banqueros centrales keynesianos se mostraran más inclinados a elevar las tasas, y mucho menos receptivos al argumento de que los riesgos son asimétricos -que esperar un poco más no importa mucho, mientras que actuar muy pronto puede ser un desastre- que sus colegas, contrapartes y exestudiantes externos al sistema?

Sostuve que tenía mucho que ver con la forma en que los banqueros centrales hablan todo el tiempo con los banqueros privados; y que los banqueros resultan muy afectados por las tasas de interés bajas. Sin embargo, otras personas cuestionaron la premisa, afirmando que no había ningún buen motivo para creer que las tasas de interés bajas fueran especialmente malas para las ganancias de los bancos.

Tal como escribió recientemente en su blog el economista Tim Duy: “El colapso de las acciones bancarias sugiere firmemente que las tasas de interés negativas no son compatibles con nuestras instituciones económicas actuales. El sistema depende de los bancos, y los bancos tienen que generar dinero, y tienen problemas para lograrlo en un ambiente de tasas negativas. ¿Debería sorprender que la amenaza de tasas negativas globales esté golpeando al sector financiero?” (Lea aquí la publicación: bit.ly/1TlM5jH.)

Twitter:@NYTimeskrugman

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